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El secretario del Interior Dirk Kempthorne habló de descensos dramáticos en el hielo permanente del Océano Ártico en las últimas tres décadas y los pronósticos de que seguirá disminuyendo, lo cual significa, indicó, que el oso polar es una especie que podría estar en peligro de extinción en un futuro cercano.
Sin embargo, Kempthorne indicó que sería “totalmente inadecuado” utilizar la protección de los osos para reducir los gases que provocan el efecto invernadero, o abordar más ampliamente el cambio climático.
La Ley de Especies en Peligro “no es la herramienta adecuada para fijar una política climática en Estados Unidos”, señaló Kempthorne, al reflejar un punto de vista expresado recientemente por el presidente George W. Bush.
El departamento destacó una serie de acciones administrativas y fijó límites sobre cómo planea proteger al oso en su nuevo estado de especie en peligro, de modo que ello no tenga un impacto muy adverso en las actividades económicas, desde la construcción de plantas de energía hasta la exploración para encontrar gas y petróleo.
“Estas listas no detendrán el cambio climático global ni impedirán que la cubierta de hielo del mar se derrita”, indicó Kempthorne.
El funcionario indicó que había consultado con la Casa Blanca, pero “en ningún momento hubo alguna sugerencia de que ésta no haya sido mi decisión”, agregó.
En una conferencia de prensa, el secretario se apoyó en diapositivas y en tablas para mostrar el descenso dramático en el hielo del Ártico en los últimos 30 años y las proyecciones de que el derretimiento del hielo, un hábitat clave para el oso, podría continuar e incluso podría acelerarse.
El funcionario citó conclusiones de los científicos de su departamento en el sentido de que la pérdida de los hielos del Ártico podría resultar en la desaparición de dos terceras partes de los osos polares para mediados del siglo.
La población de osos en todo el Artico, desde Alaska a Groenlandia, se duplicó de 12 mil a 25 mil desde la década de 1960, pero destacó que ahora los científicos han pronosticado un descenso notable en la población.
Algunos estudios efectuados el año pasado por el Servicio Geológico de Estados Unidos sugirieron que se podrían perder hasta 15 mil osos polares en las próximas décadas.