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En la misma semana en que el presidente de Estados Unidos Donald Trump anunció que su país se retira de los compromisos del Acuerdo de París y la lucha contra el cambio climático, la compañía suiza Climeworks conectó su primera planta de captura de carbono: una máquina diseñada para limpiar el dióxido de carbono de la atmósfera.
La planta está diseñada para eliminar unas 900 toneladas de CO2 de la atmósfera cada año. Aunque esa cifra representa una fracción casi insignificante de los 54 gigatones de C02 que cada año el mundo lanza a la atmósfera, la empresa puntualizó a través de un comunicado que espera expandir rápidamente su tecnología y capturar un uno por ciento del dióxido de carbono producido por la quema de combustibles fósiles en 2025. Eso significará construir 250.000 plantas similares.
La planta fue construida cerca del pueblo suizo de Hinwil. Básicamente consiste en un filtro patentado para absorber el CO2 atmosférico a medida que pasa a través de la planta. Una vez que el filtro está saturado se calienta hasta alcanzar una temperatura de 100 grados Celsius. De ahí el C02 es redirigido a un invernadero en el que se cultivan verduras como tomates y pepinos. El aumento de carbono podría mejorar la cosecha de lechuga en un 20 por ciento, según el sitio web de la compañía.
Ante el creciente volumen de C02 en la atmósfera, principal causa del cambio climático, lo ideal de este tipo de tecnologíaes que logre retirar el gas de la atmósfera y transformarlo en algo almacenable. Por ahora la planta de los suizos simplemente le da una función al C02 capturado por lo que de una u otra manera regresa a la atmósfera. La compañía señaló que además del cultivo de vegetales, eventualmente podría usar el gas capturado para carbonizar bebidas o producir un combustible de hidrocarburos renovables. El precio por tonelada captura ronda los US $400.
Como lo indicó la revista Smithsonian, estas tecnologías han sido criticadas porque podrían ser vistas como una solución a la crisis climática cuando en realidad no lo son. El cofundador de Climeworks Christoph Gebald se defiende de esas críticas argumentando que en el esfuerzo por detener el cambio climático se deberían implementar todas las herramientas posibles.