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La COP27, que se estaba llevando a cabo en Sharm El Sheikh (Egipto), cerró con buenas noticias, tras intensas negociaciones. Luego de que las discusiones se prolongaran durante horas extra (se esperaba que culminaran el viernes 18 de noviembre), los delegados de cerca de 200 países llegaron a un acuerdo sobre el que había grandes expectativas: la creación de un fondo para ayudar a los países más pobres y más vulnerables a costear las pérdidas y daños que les causa el cambio climático.
En palabras resumidas, lo que se buscaba era que las naciones más ricas y que generan más emisiones de gases de efecto invernadero, aportaran recursos para costear las “pérdidas y daños” que sufren los países menos desarrollados.
La decisión había sido esperada por más de tres décadas, pero se había postergado tras la oposición de algunos países desarrollados, entre ellos Estados Unidos. Sin embargo, en esta ocasión, como lo reveló The New York Times, el Gobierno de Joe Biden apoyó la idea a última hora, tras la presión que habían ejercido varios países en desarrollo y la Unión Europea.
Con la aprobación de estas potencias, se pactó la creación del fondo, pero aún quedan muchas inquietudes por resolver. Por ejemplo, aún no se sabe cuáles países, específicamente, debería contribuir y cuál debe ser la destinación de ese dinero. La idea es que, durante el próximo año, un comité de representantes de 24 países trabaje para definir esos puntos y darle forma a este nuevo fondo. Tampoco, por el momento, hay una garantía de que los países más ricos aporten dinero.
De hecho, el acuerdo propone que haya otro tipo de financiación, además de los aportes de países ricos. Menciona, por ejemplo, al Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. El objetivo es que esos detalles se ultimen en los próximos meses y el fondo empiece a funcionar el próximo año.
La creación de esta “bolsa” tiene pendiente otro punto más, sobre el que la Unión Europa (UE) y Estados Unidos habían pedido garantías: que China también aporte al fondo. Al estar calificado como un país en desarrollo por las Naciones Unidas, la nación asiática es elegible a recibir parte de ese dinero, aun cuando es el principal emisor de gases de efecto invernadero y una de las principales potencias económicas.
En medio de las discusiones, una de las posiciones que más tomó fuerza fue la de la UE. Consideraba que el fondo para pérdidas y daños solo sería efectivo si se abría el abanico de posibles donantes -a otras potencias económicas o incluso a entidades del sector privado- y si el dinero se destina únicamente a los estados “particularmente” afectados por el cambio climático, en lugar de a todas las naciones en desarrollo.
Pese a todas estas dudas, “el anuncio ofrece esperanza a las comunidades vulnerables de todo el mundo que luchan por sobrevivir al estrés climático”, le dijo a The New York Times Sherry Rehman, ministra de Cambio Climático de Pakistán, un país que este año se vio seriamente afectado por las intensas lluvias.
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