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En la capital hay 300 mil personas que sufren de enanismo, 40 mil invidentes y 100 mil discapacitados físicos, según la cabildante distrital Marta Ordoñez, estas personas tienen serias dificultades para movilizarse porque el transporte y los espacios públicos no están diseñados con la seguridad requerida.
En especial, Ordoñez se refirió al transporte público por estar diseñado con infraestructura inadecuada. En el caso de Transmilenio las barreras arquitectónicas a la entrada de cada estación limitan el movimiento. "En los corredores de los alimentadores no hay estructuras especializadas para el acceso peatonal para la población discapacitada y los adultos mayores" señaló la concejal.
El transporte público colectivo carece de rampas y estructuras adecuadas para acceder al sistema; los buses, busetas y colectivos, tienen altos pendaños lo que ocasiona mayor dificultad para las personas que se movilizan en silla de ruedas, así mismo, torniquetes que impiden el fácil ingreso.
Ordóñez sugiere que en los paraderos se instalen rampas o mobiliarios, capacitación y entrenamiento para los conductores y campañas de sensibilización ciudadana.