Admiten reorganización de otro operador del SITP al borde de la quiebra

Se trata de Masivo Capital, encargado de cubrir rutas en Suba oriental y Kennedy. Según su último informe, acumulaba pérdidas por $43.000 millones y su endeudamiento llegaba a 92 %.

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La Superintendencia de Sociedades admitió este lunes la reorganización de la empresa Masivo Capital, uno de los operadores del SITP que recientemente se declaró al borde de la quiebra y que había pedido entrar en esta modalidad dado que ya no tiene cómo pagar sus deudas. (Lea: Otro operador del SITP al borde de la quiebra)

De acuerdo con el superintendente de Sociedades, Francisco Reyes Villamizar, la solicitud de admisión fue presentada directamente por el representante legal de la compañía, quien invocó la causal de incapacidad de pago inminente. Las mismas proyecciones de Masivo Capital advierten que no podrá atender de forma oportuna y completa las obligaciones con sus acreedores en el próximo año(Lea: Los números rojos del SITP

“Los documentos que reposan en el expediente muestran que, dentro del flujo de caja proyectado hasta enero de 2018, el flujo operativo, de inversión, de financiación y el neto presentan valores negativos, debido principalmente a que el recaudo de ingresos es inferior al pago por el costo de la operación”, explicó Reyes, precisando que, ahora, Masivo Capital debe abstenerse de realizar enajenaciones que no estén comprendidas dentro del giro ordinario de sus negocios. (Lea también: Las causas de la quiebra del SITP)

El proceso de reorganización busca la recuperación y conservación de la empresa como unidad productiva y fuente generadora de empleo. Según el último informe, Masivo Capital acumulaba pérdidas por $43.000 millones y su endeudamiento llegaba a 92 %. Actualmente presta el servicio en Kennedy (con un potencial de 600.000 usuarios), donde tiene 28 rutas, y Suba oriental (con un potencial de 500.000 usuarios), donde tiene ocho rutas.

Entre otros, la compañía adujo ante la Supersociedades que su actual situación de insolvencia se debe a la crisis generalizada del sistema de transporte masivo que lleva a los operadores del sistema a trabajar a pérdida, así como a la evasión en el pago de transporte, falta de integración de los medios de pago, imposibilidad de acceder nuevas financiaciones, falta de infraestructura asociada al SITP y demoras en su implementación. (Lea: Los pecados del SITP)

“Esta decisión no pone en peligro la estabilidad de la empresa, al contrario, la garantiza, ya que la ley prohíbe la terminación de los contratos de concesión por causas de este trámite y, además, exige que todos los gastos que se generen durante la operación se vayan pagando de manera regular. Son las obligaciones anteriores a la fecha de hoy las que entran en reestructuración”, señaló por su parte Carlos Iván Villegas, gerente de la empresa. (Lea: Operadores se quieren bajar del SITP)

De los nueve operadores que empezaron la implementación del sistema, Coobús y Egobús están desde el año pasado en liquidación, y desde finales de enero Tranzit le pidió a la Superintendencia de Sociedades que la aceptara en proceso de reorganización. “Mediante estos dos procesos se busca la liquidación pronta y ordenada del patrimonio de los deudores”, añadió el superintendente.

Panorama de la crisis de los operadores del SITP El interventor de los contratos de concesión con los operadores del SITP había esbozado desde el año pasado el panorama: “Los ingresos no compensan los gastos y costos de operación de los concesionarios”. Esto ha llevado a que el nivel de endeudamiento de los operadores, en promedio, supere el 70 %, lo que “significa que la mayor parte de los activos de las empresas pertenecen a sus proveedores y acreedores, como consecuencia de sus obligaciones financieras a largo plazo”. (Lea: El SITP está en riesgo: operadores)

Esta afirmación la justificó las siguientes cifras: aunque el SITP cuenta con casi 6.500 vehículos, éstos sólo movilizan 1,4 millones de pasajeros diarios de los 4 millones que se tenía como meta mínima. Este desbalance equivale a que los operadores dejan de recibir $4.500 millones diarios ($1,6 billones al año). Y si a esto se suma la competencia de los buses tradicionales (6.312, según el Observatorio de Movilidad), que movilizan 2,2 millones de pasajeros al día, es fácil encontrar las razones del déficit.

En su momento el interventor llamó la atención puntualmente sobre cuatro empresas: Tranzit (que opera en Usme), Masivo Capital (Suba oriental y Kennedy), Gmóvil (Engativá) y Este es mi bus (Tintal y calle 80), de las cuales encontró que por su nivel de endeudamiento estaban ante posible causal de disolución. Ya dos de ellas buscan salvavidas para seguir prestando el servicio.

Estas cuatro empresas cubren con buses azules el 50 % del transporte público de Bogotá, en 6 de las 13 zonas que hay en la ciudad, como Usme, Ciudad Bolívar, Kennedy, Suba oriental, calle 80 y Tintal Zona Franca, con un potencial de casi tres millones de usuarios. Además, tienen 3.000 buses (de los 6.500 que hay) y 114 rutas (de 265). Si no se supera la reorganización, sumada a la reciente liquidación de Coobús y Egobús, la estabilidad del transporte público en Bogotá estaría en riesgo.

Los ingresos no dan para cubrir las multimillonarias deudas, que sumaban en conjunto $3,5 billones con los bancos y casi $90.000 millones con los proveedores. Aún se espera que la administración dé a conocer detalles del plan para tratar de sacar de la crisis el Sistema Integrado de Transporte Público (SITP), en el que están trabajando desde el año pasado.

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