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Las obras de Transmilenio por la carrera Séptima no han comenzado y la Personería de Bogotá advirtió una adición presupuestal de 6.000 millones de pesos.
Un informe realizado por la veeduría Delegada para la Movilidad Urbana, asegura que la Administración distrital cometió errores significativos en el proceso de planeación de las obras de construcción y adecuación de la Carrera Séptima para el Sistema Transmilenio.
Según la veeduría, el IDU no tuvo en cuenta el estado en que se encuentran actualmente las vías por las que se desviará el tráfico mientras se desarrollan las obras. “Es el caso de la Avenida Circunvalar que, desde años atrás, viene registrando problemas por deslizamientos que en los últimos días se han acrecentado por la ola invernal”.
“Otro caso es el de las Carreras 16 y 17 que fueron sometidas a revisión profunda de la estructura de sus pavimentos, tras lo cual se determinó que esas arterias debían ser reforzadas pues no eran aptas para soportar el tráfico vehicular. Esa circunstancia hizo precipitar un incremento en los costos y el tiempo de ejecución del contrato, factor que retrasó notablemente la ejecución de las obras en la Séptima, con el consecuente traumatismo para la movilidad de los bogotanos”.
La Personería anunció que abrirá investigación disciplinaria por presunta violación al régimen de contratación, pues al valor del contrato fueron adicionados $6.000 millones para atender lo solicitado por la Secretaría de Movilidad, en relación con la adecuación de vías de desvíos y obras de mitigación que, “a pesar de ser muy importantes para la movilidad mientras se realizan las obras de la Séptima, no hacían parte del contrato”.
Destaca igualmente el informe que la Administración también desconoce el estado de las redes de servicios públicos en el área de construcción, es decir, desde la Calle 34 hasta la Calle 72 y por ésta hasta la Avenida Caracas.
Dice que los informes de interventoría mencionan avances en la identificación del estado de las redes secas y húmedas, pero no registran ningún pronunciamiento de las empresas de servicios públicos. Específicamente, la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá solicitó la renovación del 85% de las redes principales de alcantarillado, así como la renovación de los pozos de inspección de las redes domiciliarias, la renovación de las redes menores de acueducto y la posible renovación de la red matriz de 16 pulgadas existente, que pertenece a la línea San Diego, lo cual requerirá adicionar recursos por $15.955’790.735 y ampliar el plazo en seis meses. “Esto indica que tampoco hubo coordinación interinstitucional al momento de planear las obras y suscribir el contrato”.
Otro aspecto que resalta el informe de veeduría es la intervención que se hará al espacio público sobre las zonas de influencia de las estaciones proyectadas, pues los trabajos que se hagan en las redes secas deben ser continuos y no limitados a ciertas áreas, “hecho que seguramente generará problemas en los espacios que se encuentran fuera de esas zonas”.
El 27 de octubre de 2010 se dio inicio al contrato de intervención del corredor de la Carrera Séptima, en el cual se fijó un plazo de 14 meses, de los cuales 12 se dedicarían a la etapa de construcción. Las obras debieron iniciarse el 27 de diciembre, pero el contratista inició tardíamente los trámites para la obtención del Plan de Manejo del Tráfico (PMT) y eso lo llevó a solicitar un plazo adicional de dos meses para atender las vías que se utilizarán para desvíos.
Posteriormente el contratista solicitó un nuevo plazo de dos meses, con lo que las obras ya no tendrían inicio el 27 de febrero sino el 27 de abril y más tarde solicitó otro plazo, por lo que la nueva fecha para el comienzo de obras se corrió al 27 de junio.