
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Rubén Sarmiento, un bogotano de 87 años, recuerda desde el geriátrico El Bosque, lo que fue su vida. Señala que tenía un carro y una casa, como dice él: «Era un hombre acomodado”. Pero cuando la vida de arrebató su esposa, su camino tomó otro rumbo. Su salud se comenzó a debilitar, a tal punto que sus dos hijos le recomedaron irse a vivir junto a una familiar en tierra caliente.
(Lea: A diario, al menos seis adultos mayores en Bogotá son maltratados)
Este hombre no puso resistencia a la sugerencia, relata que quería dejar a un lado la soledad y el frío. Así que abandonó todo y se mudó a donde su cuñada en Girardot. ”Eso fue hace más de cuatro años, tenía dolencias de cadera, por ello mis hijos me recomendaron irme con ella. Al ver mi situación, decidieron arrendar mi apartamento y me enviaban $ 700 mil pesos mensuales”.
Un día el dinero no llegó. Razón por la cual decidió volver a la ciudad para hablar con la mujer a la que supuestamente, sus hijos le habían arrendado el apartamento. “Cuando toqué la puerta y le pregunté a la señora que por qué no me había llegado la plata del arriendo, ella sorprendida me respondió que lo había comprado. No se imagina la tristeza tan grande que yo sentí, pensé hasta quitarme la vida. Mis hijos me dejaron sin el apartamento y sin el carro. Quedé en la cochina calle”, relataba entre lágrimas.
Mientras su familia le daba la espalda y él pensaba en acabar con su vida, recordó a un amigo de infancia, que sabía le tendería la mano, así que lo llamó. Después de una larga charla y de acogerlo en su casa, su compañero pensó que la mejor forma de solucionar el problema, era llevandolo a un geriatrico, al escuchar la propuesta este aceptó.
Una vez entró al hogar de protección de adultos mayores Bosque Popular, en Chapinero, no quiso volver a salir. “Mi Dios me trajo acá. Yo fui buen padre, buen hijo, buen amigo, y aunque mis hijos no me pagaron bien, di con este lugar que para mí es como un cielo chiquito”, resalta Sarmiento, sentado en una silla del lugar, en el que está desde hace más de cuatro años.
Pero esta historia no es nueva, a propósito de la conmemora el Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez, que se lleva a cabo este vienes, 5 de junio, la Secretaría de Integración Social de Bogotá reveló que el 13 % de los adultos son maltratados por su propia familia o su cónyuge. Además, que el 55 % de quienes han denunciado su situación, manifestaron temor por su dependencia económica o emocional de sus agresores.
Por lo tanto, la adminsitración hace un llamado a esta población para que conozca los centros asistenciales para adultos mayores con los que cuenta la ciudad y en los cuales podrán encontrar un hogar.
“Recibimos cariño de todos, coordinadoras, enfermeras, cocineros y todo el personal. Yo suplico a Dios que estos apoyos no se acaben, porque aquí a nadie se le discrimina y a todos se nos atienden de inmediato nuestras necesidades.Yo les pido que me dejen acá hasta que me muera”, destaca Sarmiento mientras mira a la directora del hogar con gartitud.
* * *
Si quiere conocer más sobre lo que pasa en Bogotá, lo invitamos a seguir nuestra página en Facebook