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Quienes separen en sus casas residuos reciclables de los no reciclables podrían tener un descuento del 4% en la factura del aseo. Esta es tan solo una medida que contempla el proyecto de nuevo marco tarifario para el servicio público de aseo en ciudades con más de 5.000 suscriptores, como Bogotá, Bucaramanga, Medellín, Cali, entre otras. Desde el pasado 10 de marzo comenzaron a correr los tres meses en los cuales este proyecto debe ser discutido por la ciudadanía, con el fin de que la Comisión de Regulación de Agua Potable y Saneamiento Básico (CRA) tome nota de las observaciones y expida, ahora sí, un texto definitivo que remplace el actual esquema. Julio César Aguilera, presidente de la CRA, explica que para redactar este documento se tuvieron en cuenta las sugerencias de alcaldías y empresas de aseo de todo el país. Hay un punto especialmente relevante para Bogotá, como es el de los recicladores. Aguilera precisa que se ciñen a lo que ha estipulado la Corte Constitucional, tribunal que ha ordenado la inclusión de esa población dentro de todo el ciclo de recolección de basuras, con el fin de que se reconozca su trabajo. Incentivos como los descuentos que se contemplan para que los ciudadanos separen los residuos en sus casas, actividad que se conoce como separación en la fuente, son un primer paso. También se establece, de una forma mucho más clara, la remuneración para los recicladores. “Ahora, por ejemplo, la factura al usuario final mostrará que se le hace un cobro por el aprovechamiento”, dinero con el cual se les paga a quienes desempeñan esa actividad. Si la gente separa las bolsas negras de las blancas, pues estas últimas se les pagarán a la población recicladora. La idea es que la gente produzca menos bolsa negra y más bolsa blanca. En la medida en que eso se hace un tema cultural, hay mayor posibilidad de aumentar vida útil de los rellenos sanitarios”. Nohra Padilla, líder de la población recicladora en Bogotá y quien ha sido crítica del actual esquema, reconoce el avance que se dará en caso de que el proyecto de marco sea aprobado como está. Otro punto que atiende no solo las peticiones de Bogotá, sino del resto del país, es incluir en la tarifa el cobro por el tratamiento de lixiviados, residuos líquidos que resultan de la descomposición de la basura sólida en los rellenos sanitarios. En la capital del país la Alcaldía nunca ha podido cumplir con las exigencias ambientales para tratar esos líquidos, que del relleno Doña Juana van a parar el río Tunjuelo. Un argumento es que es un proceso muy costoso. A comienzos de este mes, Pedro Ramos, jefe de Disposición Final de la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos, le dijo a este diario que era necesario que la CRA permitiera hacer ese cobro, pues así el Distrito contará con más presupuesto para abordar lo que hoy es un problema ambiental complejo en el que la autoridad ambiental tiene puestos sus ojos. Otros componentes que hoy no se cobran, y entrarían dentro de la tarifa son actividades como el corte de césped y de árboles, por ejemplo. “Seguramente en algunos casos implicará incrementos en la factura”, advierte el presidente de la CRA. Sin embargo, agrega que espera, como regulador, que al tiempo las empresas se vuelvan más eficientes y reduzcan sus costos, lo que implicaría que el alza no se note o sea nula. Una vez se terminen los tres meses de discusión, la CRA estudiará de nuevo las observaciones para expedir un marco tarifario nuevo antes de que termine este año.