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Sexo: femenino.
Estado civil: comprometida.
Edad: entre 25 y 40 años.
Nombres y apellidos: Bogotá, Distrito Capital.
Vanidosa, seductora, polifacética, creativa, variable, autónoma… Así es la capital colombiana, según un estudio realizado por la Cámara de Comercio de Bogotá (CCB) y el Future Concept Lab (FCL), una compañía con sede en Milán (Italia) que, a través de su observatorio internacional, ha analizado las tendencias de más de 40 ciudades en todo el mundo y ha determinado su imagen sin usar los métodos tradicionales de investigación que llevan a respuestas como “No sabe/No responde”.
“Puede que Bogotá sea un poco caótica, pero es seductora y creativa”, asegura la directora de la investigación, Elisabetta Pasini, quien ha participado como consultora senior del FCL en trabajos con empresas, universidades y ciudades de Inglaterra, España, Finlandia, Estados Unidos y Argentina. “Nosotros tenemos una expresión para definir este tipo de energía muy vital que tiene la ciudad: spicy woman (mujer picante). Es atractiva, le gusta jugar con su cuerpo, no tiene miedo de ser sensual y se ríe de sí misma”, añade esta italiana enamorada del restaurante Andrés Carne de Res.
La idea del estudio partió de la necesidad, identificada por Bogotá Innova (un programa de la CCB que promueve e implementa proyectos comerciales, industriales, culturales y de turismo), de darles herramientas a los empresarios para que conozcan la verdadera Bogotá y puedan así tener una visión estratégica que les permita desarrollar y ofrecer productos creativos, rompedores. “Creemos que la energía de Bogotá, la mezcla entre lo nuevo y lo viejo, entre la tradición y la innovación, entre lo local y lo global, puede expresarse sobre estos sectores de una forma muy atractiva”, opina Pasini.
Alexandra Torres, directora del Bogotá Convention and Visitors Bureau (una asociación encargada, desde hace cuatro años, de promover el turismo y la realización de ferias, certámenes y convenciones en la ciudad), cree que esta investigación es muy útil para que los empresarios entiendan que los consumidores y los turistas no se relacionan sólo con un lugar, sino con la experiencia que éste les ofrece. “¿Cuál es la esencia que hace que Bogotá sea Bogotá? Que es dinámica, cambiante, no se repite, nunca es la misma”.
Precisamente para encontrar cuál es esa experiencia “irrepetible”, esa Bogotá “mágica”, “prácticamente indescifrable”, el FCL reclutó a 20 estudiantes de diferentes universidades que, cámara y grabadora en mano, recorrieron los diferentes barrios tomando fotos y hablando con transeúntes. Retratos del parque Simón Bolívar, de Corferias, de las calles de La Candelaria, del Parque de la 93, del estadio El Campín y de la Zona T, además de conversaciones con ciudadanos de todos los sexos, colores y estratos, fueron enviados a Milán y analizados por expertos, que encontraron una nueva Bogotá.
Esa Bogotá parecida a las bogotanas, mujeres que son más entregadas a su trabajo que en muchos países de Europa. “Seguro más que en Italia”, como afirma Pasini antes de recomendar a los dirigentes bogotanos que no “aplasten” su ciudad copiando a otras capitales del mundo, sin tener en cuenta que Bogotá no es Madrid ni París ni Buenos Aires ni Tokio; es una mujer única. Encantadora, tanto por sus cualidades como por sus defectos.
De ellos, tal vez el más preocupante para Pasini, es que sufre de machismo: “Considera demasiado a los hombres. Me parece que una nueva identidad sólo puede salir de esta nueva mujer”, reflexiona Pasini, quien calla que ese exceso de consideración en Bogotá proviene en un alto porcentaje de las mismas mujeres, hijas de la tradición, el catolicismo y el temor, que por años y siglos se resumió en un solo nombre: Bogotá.