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Los indicadores de seguridad mostraban que hasta hace un mes el panorama en Bogotá no era esperanzador. El aumento del homicidio, las lesiones y el hurto en más de la mitad de las localidades mostraban las dificultares en la ciudad. De cara al último trimestre, en el que tradicionalmente se disparan los hechos delincuenciales por las festividades de fin de año, el Distrito señala que continuará con sus estrategias de seguridad con las que esperan reducir las cifras en la capital. Johnatan Nieto, subsecretario de Convivencia y Seguridad ciudadana espera que con la nueva estrategia de arrebatarle jóvenes a los grupos delincuenciales ofreciéndoles más oportunidades, se generará un gran impacto que servirá para terminar el año con mejores cifras.
Las cifras dicen que se ha deteriorado la seguridad, ¿qué piensa de esas estadísticas?
Las estadísticas tienden a disminuir. El análisis de fondo es que el primer trimestre fue una época de conflictos muy duros en Bogotá. Esas estadísticas son las que nos han afectado todos los indicadores. Sin embargo, el resto del año, a excepción de agosto, está disminuyendo.
¿A qué se debe que las estadísticas a septiembre mostraran otro panorama?
Producto del trabajo que hicimos en el Bronx, hubo una diáspora de microtraficantes y de pandillas, que se fueron a Usme, San Cristóbal y Ciudad Bolívar entre otros. Eso generó unas luchas por territorio en los primeros meses del año. Sin embargo, desde marzo empezamos con el plan 75Cien y en el segundo trimestre se notó la reducción. Sabemos que tenemos conflicto en unas partes puntuales de la ciudad, pero estamos redoblando esfuerzos.
¿De todos los indicadores, cuál es el que más preocupa?
Las cifras que más nos preocupa es la de homicidio. Sin embargo, con la Policía, la Fiscalía y la Brigada XII venimos haciendo trabajos importantes para cerrarle la frontera al microtráfico, que es uno de los principales generadores de violencia.
Sostener las cifras a la baja es una tarea difícil
Sí, aunque estamos incrementando las operaciones de seguridad, combinada con trabajo social. Sin embargo, nuestra principal apuesta será el trabajo con las pandillas. Buscaremos desvincular a jóvenes de estos grupos y seguro tendremos un gran impacto en la seguridad, porque le vamos a quitar “fuerza laboral” a la delincuencia. Inicialmente estamos hablando de 5.000 jóvenes y el próximo año llegar a 10.000, que queremos arrebatárselo a los grupos delincuenciales. Si analiza, eso es todo un ejército por fuera de procesos delictivos. Para nosotros serán el ejército de la paz.
Es evidente que hay un déficit de policías en Bogotá
En la ciudad hay un policía por cada 2.000 habitantes y el promedio mundial es de uno por cada 300 ciudadanos. Es evidente que necesitamos más pie de fuerza. Pero no necesitamos más patrulleros, sino personal especializado, por ejemplo, fortalecer la Sijín que ha sido muy importante su investigación para desarticular bandas, o más oficiales para reforzar el plan de cuadrantes. Nos gustaría que el Gobierno Nacional cumpliera con la seguridad de la capital. Ellos comprometieron a dar un presupuesto extra para mejorar este tema y a la fecha no hemos recibido nada. Esperamos que cumplan y nos apoyen más en lo que resta del año.
¿Cómo se viene apoyando la labor de los organismos de seguridad?
Anualmente contamos con un presupuesto cercano a los $200.000 millones. Venimos apoyando a la Fuerza Pública con compras muy importante como motos, equipos de comunicaciones, vehículos, entre otros elementos necesarios. Sin embargo, vamos a reforzar con más motos, ya que generan más velocidad de reacción. Antes se tenían más vehículos para los oficiales, pero el general Guatibonza ha promovido que sean menos carros y más motos.
¿Mejoró la relación con la Policía?
Con el general Humberto Guatibonza al frente, la relación con la Policía (que no era mala) ha mejorado muchísimo. Él también ha apoyado el proceso con los jóvenes. Hemos encontrado un aliado estratégico y espero que los resultados a gran escala se vean pronto.
¿Se podrán enderezar La seguridad en lo que resta del año?
Los indicadores tienen una tendencia a la baja y ha mejorado la percepción de seguridad. Eso se debe a la buena articulación con la Policía y al trabajo de orden social, como las vigilias por la paz, que son comunidades en los barrios diciendo que quieren buena convivencia. Además, los procesos culturales, la rumba segura y Bogotá 24 horas (que se debe consolidar en lo que resta del año) tendrán que repercutir en mejorar la seguridad, ya que estamos revitalizando zonas que eran inseguras. Hay que meter mucho el diente a Transmilenio y vamos a mejorar las condiciones para que la gente tenga mayor tranquilidad para tomar el servicio.
¿Cuál es el plan para el último trimestre?
Seguiremos con el Plan Integral de Seguridad y Convivencia que entregó la administración a comienzos de año, que es la bitácora de vuelo para los próximos 10 años. Ahí tenemos trazados megaprocesos gerenciales que combinan la prevención, previsión y el control, con microgerencias por prioridades. La meta es que en los próximos 10 años la tasa de homicidios de Bogotá baje a 7 homicidios por cada 100.000 habitantes. Hoy estamos en 16,5.
¿Cuáles son las prioridades?
El plan 75Cien es una de ellas, que consiste en seguir trabajando en las 19 upz, donde ocurren el 52% de los homicidios. Y creo que una apuesta grande será el trabajo con los jóvenes en riesgo y que pertenecen a las pandillas. Seguiremos con el plan desarme. A esto se debe sumar el trabajo de cultura democrática, que consiste en reforzar los procesos de convivencia y la resolución de conflicto en las mismas comunidades. Queremos que Bogotá sea la capital de la paz y para ello tenemos que fortalecer la conciliación en las localidades.
Pero en acciones puntuales, ¿qué se va a hacer?
Fortaleceremos las intersecciones priorizadas, donde ocurren más hechos delictivos, con más iluminación y el refuerzo de presencia policial. Seguiremos con los operativos masivos en Transmilenio, la lucha contra el hurto de celulares y seguiremos con la extinción de dominio de los inmuebles dedicados al microtráfico o los negocios que se prestan para la venta de teléfonos robados. Además, nuestro próximo objetivo serán las autopartes. Y, finalmente, continuaremos con el plan de interconectar las cámaras privadas con el sistema público. Ya lo hicimos con 150 en Puente Aranda y la idea es que a finales del año sean 1.500 en la ciudad y para el próximo año lleguemos a 4.000. También vamos a comprar 150 cámaras de alta definición.