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Caprecom y Bogotá, lo que viene

Se prevé que Capital Salud, EPS que está en crisis y cuyo socio mayoritario es la Alcaldía, reciba 181.200 afiliados que llegarán de la EPS del Estado. En el Distrito consideran que, seguramente, eso agravará el panorama.

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Una muestra reciente sobre las dificultades que generaba la crisis de Caprecom entre los bogotanos fue lo ocurrido a mediados de este año en el Hospital de Kennedy, que no sólo cubre a los ciudadanos de esa localidad, sino a los de Fontibón, Bosa y Puente Aranda: la gerencia ordenó que a los 61.800 afiliados de esa EPS atendidos allí sólo les responderían por sus urgencias, pero no por otros servicios como consulta externa ni con especialistas. El contrato entre ambas partes había terminado y la EPS, según información del centro asistencial, respondió que “lo mejor es no prestar más servicios a los usuarios, para evitar que la facturación se vaya a hechos cumplidos, dado que no se cuenta con presupuesto”.

Ahora que se aproxima la liquidación dd Caprecom, anunciada para comenzar el 1° de enero, según el Ministerio de Salud, se vienen retos importantes para el sistema de salud bogotano. Los afiliados deberán ser reubicados en otras EPS con presencia en la ciudad, una de las cuales es Capital Salud, cuyo socio mayoritario es la Alcaldía y está en crisis. Además, es la segunda deudora de los hospitales distritales, por lo que deberá definirse la forma como se saldarán esas cuentas.

Los 2,4 millones de afiliados a Caprecom serán trasladados a 12 EPS en todo el país. Estas, según el Ministerio, fueron escogidas por ser las mejor calificadas. Para el caso de Bogotá, sin embargo, se prevé que la EPS Capital Salud, que atraviesa una difícil crisis y cuyo principal dueño es el Distrito, reciba 181.200 usuarios, que se sumarán a los 850.000 que actualmente tiene en la ciudad.

Aldo Cadena, secretario de Salud ad hoc para Capital Salud, considera que seguramente eso agudizará la crisis por la que atraviesa esta entidad: es la principal deudora de los hospitales públicos y su déficit asciende a $330.000 millones. Esto y las dificultades para atender a sus afiliados llevaron a que en octubre la Supersalud comenzara un proceso de vigilancia especial que durará un año. De hecho, Salud Total, socio minoritario de la EPS distrital, prefiere que ésta sea liquidada, a lo que el Distrito se ha negado, precisamente, para mantener la atención de sus usuarios, en su mayoría población pobre.

Lo otro son las deudas. Un informe de la Secretaría de Salud Distrital indica que, con corte a marzo de este año, Caprecom le debía $150.000 millones a la red hospitalaria pública de Bogotá. Eso equivale al 17% de toda la deuda que tienen las EPS con los hospitales del Distrito, si se tiene en cuenta que ésta ascendía para entonces a $876.000 millones.

El Gobierno Nacional ha anunciado que destinará $1 billón para responder por las acreencias de Caprecom, pero lo que deja claro dichas cifras es que así se cubra esa deuda en el mediano o largo plazo, los centros asistenciales de la capital seguirán sufriendo por los incumplimientos en los pagos de otras EPS.

Se trata de movimientos que, aunque tienen que ver con el funcionamiento del sistema en la capital y terminan afectando directamente a los usuarios, se darán en altas esferas. Lo que a los afiliados a la EPS estatal les debe preocupar, por lo pronto, es informarse: el Ministerio de Salud pide que cada uno consulte en su página web (www.minsalud.gov.co) a qué otra entidad prestadora serán trasladados. Si no quedan a gusto, podrán cambiarse 90 días después. La promesa es que la transición se surtirá sin traumatismos.

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