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La imagen del contaminado río Bogotá recorriendo la ciudad fue calificada con repugnancia por el experto en el tratamiento y gestión del agua Helmut Lehn, quien dijo: “Fue una catástrofe para mí. Antes había visto ríos contaminados, pero nunca que el agua con desechos de las casas y fábricas fuera devuelta a la naturaleza”.
El investigador alemán, junto con otros seis investigadores de la Asociación Helmholtz —uno de los centros de estudio más prestigiosos de Alemania, que busca contribuir con la resolución de los grandes desafíos que afrontan las ciencias, la sociedad y la industria— llegó a Bogotá el pasado sábado para formar parte de los invitados de la semana alemana que se celebra en Bogotá.
Durante sus primeros días en la capital, los expertos en temas como transporte, residuos sólidos, recursos hídricos, energía, usos del suelo, segregación socioespacial y sostenibilidad, entre otros, recorrieron las calles de la ciudad como trabajo de campo para preparar sus intervenciones en el Foro “Bogotá-Berlín-Beijing: Desafíos y soluciones para las megaciudades”, que desde este miércoles se realiza en la Cámara de Comercio de Bogotá.
El lunes pasado, a las 8:30 de la mañana, los especialistas se dirigieron hasta la estación de Transmilenio de la avenida Caracas con calle 26 y cogieron uno de los buses articulados que los llevó hasta el Portal del Tunal, al sur de la ciudad. Durante el recorrido todos miraban atentos por las ventanas del alargado bus rojo la ciudad de los bogotanos, que con el pasar de cada barrio iba cambiando de estructuras, tamaños, colores y formas.
Los investigadores se impresionaban por la extensión y el volumen de habitantes de la capital, y en esos momentos llegaba a sus mentes la imagen de su ciudad natal, Berlín, que ahora se veía tan pequeña y organizada.
Mientras tanto, el naturalista Helmut Lehn pensaba en cómo estructuraría el discurso que presentará hoy en el foro y la forma en la que pensaba convencer a las autoridades distritales de la importancia de mantener y conservar los recursos hídricos, que en algunas ciudades de Europa se han vuelto inexistentes.
“Quiero mostrarles a los bogotanos las múltiples alternativas que se han desarrollado en los últimos 15 años para el tratamiento del agua contaminada. En esta ciudad todavía hay mucho que hacer. Vengo con dos propuestas: una, que se comience a desarrollar el sistema de purificación de agua con microfiltros, que son tecnologías que no necesitan grandes espacios. Lo segundo es que para optimizar la descontaminación de las aguas que vienen de los baños y luego son vertidas en los ríos se deberían separar en residuos sólidos y líquidos, y de esta forma se lograría un tratamiento más eficaz”, aseguraba Lehn.
Entre tanto, Ares Kalandides, de Berlín, experto en el marketing de ciudades les explicaba a los demás el significado de megaciudad, poniendo como ejemplo a Bogotá. “Una megaciudad es muchas ciudades en una, un espacio fragmentado y con muchas diferencias de un barrio a otro”, decía. A Kalandides, quien no había estado antes en Latinoamérica, lo que más le llamó la atención de Bogotá era que el norte, el sur y el centro parecen lugares remotos acomodados en una misma jurisdicción.
“El gran problema es cómo integrar a los pobres y ricos. Porque lo que vemos en las megaciudades es una marginalización en la vida cotidiana, en las decisiones políticas y en la infraestructura”, argumentaba el experto.
Después de más de media hora de recorrido, en el que los alemanes pudieron conocer el funcionamiento del único sistema masivo de transporte que existe en la ciudad, llegaron hasta el Portal del Tunal. Allí tomaron un alimentador que los llevó por los inclinados cerros de Ciudad Bolívar y ante ellos comenzó a aparecer uno de los sectores más marginados de la capital. Casas de ladrillo, latones, madera y restos de basura acomodados en las pendientes. Niños mojándose en la lluvia, perros, muchos perros de todos los tamaños y colores, y al final del recorrido la vista panorámica de una de las localidades más extensas y problemáticas.
En voz baja los alemanes preguntaban si el lugar era seguro y como para darse ánimos citaban uno de los artículos de un periódico local en el que el comandante de la Policía Metropolitana afirmaba que Bogotá era una de las ciudades más seguras de Latinoamérica.
Entre los estrujones del alimentador y el subir y bajar de los pobladores de Ciudad Bolívar, Andreas Juste, experto en movilidad, exponía sus visiones sobre el transporte público. Como lo habían dicho antes otros expertos, sus recomendaciones eran los peajes urbanos y la conversión de los automóviles a electricidad.
El resto del día fueron hasta el centro, los humedales de Santa María del Lago y Juan Amarillo, y para seguir con los contrastes urbanos terminaron el recorrido en la zona T de Chapinero.
Sus experiencias definirán si Bogotá será la segunda ciudad de América Latina, junto con Santiago de Chile, que se convierta en objeto de estudio de la Asociación Helmholtz, que entre otras cosas busca plantear soluciones para el desarrollo de las megaciudades.
Los investigadores
Ares Kalandides
Experto en ‘marketing’ de ciudades
“Bogotá es una megaciudad y por lo tanto está fragmentada. En el norte hay barrios casi estadounidenses con centros comerciales y edificios residenciales. En el sur, en cambio, el comercio está en el espacio público”.
Helmut Lehn
Experto en el manejo del agua
“En mi visita a Bogotá he visto cómo el agua que sale contaminada de los hogares y fábricas es vertida en el río Bogotá. Esto es una catástrofe para mí. Pienso que se tiene que trabajar más en mantener el agua separada y en su purificación”.
Andreas Justen
Experto en procedimientos de transporte
“En la conferencia voy a hablar sobre las medidas que se están tomando en otras ciudades respecto al transporte. Una solución que se ha planteado son los peajes urbanos y la conversión de los vehículos de diesel a electricidad”.
Kerstin Krellenberg
Coordinadora del proyecto
“En la Asociación Helmholtz investigamos diferentes temas de las ciudades. En este momento el programa está funcionando en Santiago de Chile y estamos buscando otra ciudad latinoamericana para implementarlo”.
Rainer Brautigam
Experto en el manejo de residuos sólidos
“El problema en América Latina es que todos los residuos sólidos están yendo a rellenos sanitarios y hay muy poco reciclaje. Hay que comenzar a trabajar más en la separación de basuras para que Bogotá tenga un desarrollo sostenible”.