
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
En un entorno tranquilo, donde las flores bordean cada esquina, está el colegio Gimnasio Campestre Los Laureles donde hoy todo es incertidumbre. De allí desapareció la niña Valeria Afanador Cárdenas, de 10 años y con diagnóstico de Síndrome de Down. Mientras crecen las preguntas, al igual que la recompensa por información, este domingo se cumplieron seis días sin rastros de la menor.
Este drama comenzó a las 10:00 a.m. del martes 12 de agosto, en la institución, ubicada en la vereda El Canelón (Cajicá), en la ronda río Frío. Al notar la ausencia de la niña, el personal inició una infructuosa búsqueda interna. Andrea Medina, consultora del colegio, explicó que pasaron 10 minutos antes de percatarse que Valeria no estaba y activaron el protocolo interno y les informaron a los padres. Luego de 30 minutos, emitieron la alarma general y 15 minutos después, notificaron a la Policía.
Lea más: Más allá del discurso político: legalizar el porte o perseguir las armas en Bogotá
¿Quién la cuidaba?
El caso ha generado indignación en la comunidad del municipio y cuestionamientos sobre eficiencia y la responsabilidad del colegio a la hora de cuidar y proteger a la menor. Ante esto, la institución ha respondido: “Es inaudito. No tenemos explicación lógica o veraz. La hemos buscado por todos lados, pero no aparece (…) Los niños con discapacidad, que son varios, no tienen una persona asignada específicamente para su cuidado, están salvaguardados por todo el colegio”.
Pese a los protocolos que se activaron en la institución, a las autoridades de rescate las notificaron varias horas después. El comandante de Bomberos de Cajicá, Rafael Leguizamón, precisó que “fue después de la 1:00 p.m. cuando se recibió la llamada y se movilizaron todos los cuerpos de socorro, incluso los equipos de búsqueda forestal y rescate, bajo coordinación de la administración municipal, la Dirección de Gestión del Riesgo y el Cuerpo Oficial de Bomberos”.
¿Cuáles son las hipótesis?
Tras la notificación, las autoridades activaron un Puesto de Mando Unificado (PMU) en el colegio, para coordinar la búsqueda inicial, desde donde inicialmente se barajaron tres hipótesis: “que la niña cayó al río; que bordeó el cauce y salió hacia zonas aledañas, o que salió del colegio y se desplazó hacia el municipio”, explicó el comandante Leguizamón. Tras una semana de búsqueda, la del río pierde fuerza.
Toda la semana, diferentes autoridades entraron y salieron del colegio; los bomberos se mantuvieron en el sector, y drones sobrevolaron la zona. Con la incertidumbre en aumento, los padres les fueron cerrando las puertas a los medios.
Edilberto Afanador, pariente de la niña, resaltó el difícil momento que están pasando, al ser Valeria la primera hija del matrimonio y quien significó, sobre todas las cosas, fuerza y unión para la familia. Sobre las hipótesis, destaca que, si bien la principal fue la de una caída al río, no pasa por alto que entre la reja del colegio y el afluente hay un sendero.
Más noticias: Entre residuos y dignidad: vidas detrás del trabajo de la limpieza de las calles
Lo que abrió dos opciones más: que caminó hacia la vereda, aunque las cámaras no muestran su desplazamiento, o que alguien la haya visto en la zona y se la haya llevado. Las circunstancias han llevado a considerar escenarios más dolorosos: que alguien la pudo haber convencido de salir, como sugirió el abuelo de la menor. Lo cierto hoy es que la recompensa por información subió a $50 millones.
Primeros testimonios de los padres
Si bien, para este los padres de Valeria decidieron dejar de hablar con los medios, en un principio, Luisa Cárdenas, madre de la niña, enfatizó en al comienzo que la familia se sentía respaldada por el colegio y que lo sucedido era “responsabilidad de todos”. Adicionalmente, descartó las hipótesis de que se la hubiera llevado alguien. “Es falso, no hay que caer en especulaciones”, indicó. “Si alguien la ha visto o la tiene, que no le dé miedo. Llévela al colegio, necesitamos que Valeria esté con su familia”, concluyó.
El reloj sigue corriendo y ya para hoy, el sexto día de búsqueda, las labores podrían tomar otro rumbo. “Tenemos un periodo de operacional de cinco días iniciales, para hacer todo el proceso de búsqueda. Después, hay que ir en paralelo con otros procesos, que ya no son competencia de los grupos de atención de emergencias”, indicó Leguizamón.
A pesar del panorama, la comunidad ha sido un apoyo clave para la familia. El despliegue de personas pegando folletos, buscando información, ha sido fundamental. “La gente se ha solidarizado mucho. Por ejemplo, el viernes en la noche hubo una velatón a la que llegaron 400 personas y oraron. Eso recupera la solidaridad”, indicó Edilberto Afanador.
Este sábado la comunidad de Cajicá tuvo otro gesto de solidaridad: salieron a las calles con camisetas y globos blancos, para respaldar a la familia. Un caso lleno de incertidumbre y preguntas sin respuesta. La comunidad se pregunta cómo fue posible que una niña desapareciera sin dejar rastro. Las autoridades han revisado cámaras, imágenes, incluso han ido a municipios cercanos, pero Valeria sigue sin aparecer.
Le puede interesar: La lucha por la protección ambiental en Lenguazaque de la minería ilegal

Un llamado que viene de tiempo atrás: protección a los menores
Si bien el caso de Valeria ocurrió en Cajicá, la preocupación por la seguridad de los niños y niñas también ha sido tema de discusión en Bogotá. En abril de este año, desde el Concejo de Bogotá se tocó esta problemática, lo anterior en medio del foro: ¿Qué está pasando con los menores desaparecidos en Bogotá?, dirigido por la concejal María Clara Name.
Para 2024 se registraron 236 casos y tan solo en el primer bimestre de 2025, 13 casos.
“No podemos olvidar los casos de desapariciones de Sara Sofía Galván, Kendall Arbeláez y Sofía Delgado, entre otros casos que han sido mediáticos en el país, que no han tenido finales felices y aun sus familias siguen en la búsqueda, sin tener ninguna respuesta por parte de las entidades”, indicó Name.
Todos estos casos, junto al de Valeria, refuerzan la falta de protección con los menores y la falla en su protección.
Para conocer más noticias de la capital y Cundinamarca, visite la sección Bogotá de El Espectador.
Comentarios