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Tras la divulgación de un video que evidencia la pelea entre un usuario de Transmilenio (que al parecer evadió el pago del pasaje), y un empleado del sistema, la empresa Recaudo Bogotá resolvió dar por terminado el contrato con el funcionario, identificado como José Serpa, quien sumaba dos años y medio laborando con la compañía.
(Lea: Funcionario de Transmilenio fue agredido por hombre que pretendió colarse)
Aunque la agresión se remonta al 16 de mayo pasado, se terminó viralizando esta semana luego de que se hiciera público el video del hecho. En las imágenes se observa, tanto al empleado como al usuario, agrediéndose a punta de puños y patadas, ante la mirada de un auxiliar de Policía que, inicialmente permanece indiferente, pero decide actuar y terminar la gresca.
Ante lo sucedido, Recaudo Bogotá decidió abrir una investigación disciplinaria y citó a una audiencia de descargos a Serpa el pasado 22 de mayo. Pese a que el implicado insistió en que su actuación obedeció a una legítima defensa, para la empresa su comportamiento fue “irrespetuoso y grosero con el usuario, toda vez que lo agredió físicamente”, lo que se configura como un hecho grave que da pie para dar por terminado el contrato por “justa causa”.
“Es completamente inaceptable que usted haya obrado de forma irrespetuosa e indisciplinada, al haber actuado de forma grosera e irrespetuosa con un usuario, a quien agredió físicamente, comportamiento abiertamente indisciplinado con el que ocasionó, no solo perjuicio a la imagen corporativa de la empresa, sino que además con esto puso en riesgo las relaciones comerciales con Transmilenio”, argumentó Recaudo Bogotá, que concluye que la actuación del funcionario deja claro que “no se encuentra facultado para desempeñar sus funciones”.
En una comunicación fechada el pasado lunes 18 de junio, la empresa le notifica a José Serpa que su contrato fue cancelado. Aunque el empleado sostiene que actuó en defensa propia, buscando también evitar que el agresor evadiera el pago de los $2.300 del pasaje, para Recaudo Bogotá “se ha perdido la confianza” y sus respuestas “no son de recibo” por parte de la compañía.
En diálogo con este diario, Serpa admitió que no obró de forma correcta, pero insistió en que se defendió de las agresiones. Incluso, sostuvo que con su actuación evitó que fueran dos los colados, ya que quien grabó el video supuestamente era la persona que acompañaba al agresor y que también habría evadido el pago. “Era una pareja la que se quería colar. Yo me levanté de mi puesto y fui a atender a una usuaria que tenía un coche para facilitarle el ingreso por la entrada preferencial. En esas, estas dos personas evaden el pago. Yo les reclamé y ahí comenzaron a agredirme verbal y físicamente. Yo actué en defensa propia, pero la empresa no lo tomó así y dice que yo cometí una falta”.
Para José Serpa, su despido es injusto, en tanto se defendió de una agresión iniciada por un usuario evasor. Esa misma postura la comparte Hugo Rojas, vicepresidente de Sintrarecaudo, el sindicato de Recaudo Bogotá. Para el agremiado, lo sucedido es apenas una muestra de los riesgos que deben enfrentar los empleados en cumplimiento de su deber.
Entre otras, Rojas recordó lo ocurrido en enero de 2017, cuando otro empleado de Recaudo Bogotá –identificado como Leonardo Licht Hoyos, de 21 años– perdió la vida tras ser agredido por un colado que, armado con un cuchillo, lo agredió tras reclamarle por no pagar el pasaje en la estación Jiménez.
(Lea: Colado asesina a empleado de Transmilenio)
“La respuesta de la empresa ante las agresiones de los usuarios es no responder, dejarse atacar y después colocar la denuncia con Policía. Eso es lo que Recaudo Bogotá le dice al trabajador. Hace año y medio asesinaron a un compañero por evitar a un colado (…) A diario, los trabajadores son insultados, tratados de forma soez y hasta víctimas de agresiones físicas”, manifestó Rojas.
Según los datos de Sintrarecaudo, en lo corrido del año, 57 empleados de Recaudo Bogotá han sido agredidos por usuarios. En 2017, fueron 155 y en 2017, 210, lo que evidencia que los ataques al personal del sistema son recurrentes y relacionados, en su mayoría, por solicitar el pago del pasaje a los usuarios que ingresaron de manera indebida.
Para el vicepresidente del sindicato, otro hecho problemático es un plan piloto puesto en marcha por la empresa, que consiste en facilitar taquilleros ‘móviles’, quienes se ubican al lado de los torniquetes y ayudan a despachar usuarios a través de recargas externas. “Eso ha expuesto la integridad física de los trabajadores, pues se recaudan grandes sumas de dinero (hasta $5 millones en estaciones de gran afluencia) y no se tiene apoyo de seguridad privada ni de policías. Un taquillero de estos es vulnerable ante un atraco o agresión”, advierte Hugo Rojas.
jgonzalez@elespectador.com
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