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Distrito entregaría recursos en 2011 para navegar el río Bogotá

El proyecto de conectividad fluvial de la universidad Jorge Tadeo Lozano busca que los bogotanos vean que el afluente aún es útil.

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Un estudio realizado por investigadores de la facultad de Biología Ambiental de la universidad Jorge Tadeo Lozano (UJTL) demostró que navegar el río Bogotá es posible.

El proyecto de Conectividad Fluvial pretende que los bogotanos vean el torrente como un elemento ambiental que está a su disposición, bien sea para transportarse o para movilizar productos industriales a beneficio de cualquier actividad económica.

La idea del proyecto surgió a partir de los cientos de intentos por salvar el río y los cuales no han dado resultado a lo largo del último siglo, pues en 1906 fue la primera vez que se habló de la recuperación del que en su momento fue el principal torrente del centro del país.

En ese entonces Pearson, una compañía extranjera, dijo que la mejor manera de no seguir contribuyendo a la contaminación del río Bogotá era tratar las aguas antes de verterlas al río.

Hoy 104 años después, esa solución no se aleja mucho de la realidad, pues según el estudio realizado por la universidad Jorge Tadeo Lozano, la planta de tratamiento que elimina residuos tóxicos no cumple su tarea pues sale más contaminada por la cantidad de químicos utilizados para tratarla.

Guillermo Rueda Delgado, líder del proyecto de la UJTL, puntualizó en que 500 metros después de que el agua tratada por la planta es vertida al río es contaminada nuevamente. "Lo más preocupante es que la planta de tratamiento costó 1.500 millones de dólares".

Durante el último año, investigadores de la UJTL con la orientación de la Secretaría de Ambiente y el Cuerpo Oficial de Bomberos de Bogotá realizaron tres recorridos, divididos en tres trayectos; tomaron pruebas de profundidad, ph, temperatura y además georeferenciaron el caudal y ancho del afluente.

Con las pruebas realizadas determinaron que las aguas del río tenían gases como cianuro y metano.

Esos gases y otros como el ácido sulfhídrico y monóxido de cárbono son los que originan los malos olores en el torrente, pues al descomponerse la materia orgánica éstos se incrementan de manera constante.

En los recorridos se encontró que, en el primer tramo en la parte rural las condiciones del río son aceptables; sin embargo, en el segundo y tercero se comienza a ver un empobrecimiento de la calidad del agua.

De acuerdo al trabajo de campo, eso se debe al contacto de los ciudadanos con el afluente que en cambio de cuidar el torrente lo que hacen es contribuir a su deterioro arrojando todo tipo de basuras.

Las conclusiones de los recorridos apuntaron a que es posible navegar el afluente. El proyecto será presentado a la Administración Distrital en diciembre próximo y se espera que en 2011 los investigadores de la UJTL cuenten con los recursos económicos necesarios para poner en marcha esta nueva iniciativa de salvación del río Bogotá.

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