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Por un lado, la secretaria general de la Alcaldía, Martha Lucía Zamora, se encarga, otra vez, de acudir a la Corte Constitucional para pedirle que entienda por qué las obras de reforzamiento de la Plaza de Toros de Santamaría tendrán que esperar. Por el otro, el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural comienza a preparar, otra vez, el proceso de contratación de esas obras. Son los dos frentes en los que se enfocará la administración después de que el lunes pasado declaró desierta, por segunda vez, la licitación para escoger el encargado de realizar esos trabajos.
A la Corte irán porque ese tribunal, después de aceptar que la Alcaldía debía adelantar las obras como medida de seguridad para permitir que los toros vuelvan a la Plaza, dio hasta ayer para legalizar el contrato. Aparentemente no previó que el proceso podría volver a presentar problemas. Zamora, con el fin de evitar que les apliquen alguna medida judicial -como un desacato- argumentará que se trató de “circunstancias ajenas a la voluntad de la administración”.
En el Instituto optarán por un proceso de selección abreviada, que dura entre 30 y 35 días, la mitad de lo que se prolongó la licitación que declaró desierta esta semana. Hasta ahora la dificultad ha sido que los interesados en adelantar las obras no han cumplido completamente con los requisitos exigidos en los pliegos de condiciones. Por eso el reto para el Distrito es mantener la rigurosidad que siempre ha argumentado requiere este proceso, y al tiempo valerse de una modalidad de contratación que, por su naturaleza, exige que se actúe con mayor rapidez.
La asesora jurídica del Instituto, Diana Pérez, explicó que el nuevo proceso comenzará una vez se definan los recursos que posiblemente interpongan los consorcios contra la decisión del lunes. Hasta el cierre de esta nota no lo habían hecho, pero tienen 10 días para actuar.
Las obras requeridas cuestan $6.500 millones y se calcula que duren 18 meses. El Distrito tiene cuatro meses para comenzar la selección abreviada que ahora se propone, aunque posiblemente no se tome todo ese tiempo.
Hárold Ronderos, secretario técnico de la Corporación Taurina de Bogotá, anunció que anoche se reunirían los representantes de los taurinos para definir qué acciones tomarán. Él, personalmente, piensa que todo esto “se sigue constituyendo en una pérdida de tiempo y ya queda en manos del próximo alcalde”.