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Este martes durante un debate de control político en el Concejo de Bogotá acerca del Fondo de Vigilancia y Seguridad, el concejal Orlando Parada lanzó duras críticas contra el alcalde Gustavo Petro por las «medidas improvisadas» en materia de seguridad para la capital.
«Revocatorias de nombramientos, renuncias, personas inidóneas o inexpertas en los cargos de importancia han sido la constante de la administración de Gustavo Petro. La interinidad, no permite dar pasos firmes a una administración, delicada situación cuando de por medio está un tema tan sentido y reclamado por la ciudadanía como la seguridad, la tranquilidad y la convivencia», con estas palabras Parada cuestionó la gestión del burgomaestre capitalino.
El cabildante agregó que se requiere subsanar la desarticulación institucional y articular esfuerzos entre Nación y Distrito a partir de las estrategias de cuadrantes y gerencias de delitos.
«La seguridad en la ciudad no tiene un doliente en la administración, ni operativo con experiencia en temas de seguridad ciudadana en grandes centros urbanos”, señaló Parada.
El concejal se refirió al nombramiento de Polo Ávila Navarrete como director del Fondo de Vigilancia y Seguridad, dijo que «no solo hubo omisión de los requerimientos de ley para aspirar al cargo de gerente, sino que hubo imprecisión de los procedimientos para posesionarlo».
En este sentido, dijo que es «difícil creer que quienes fallaron fueron las personas encargadas de realizar el proceso ante la evidencia de los requisitos que no cumplía el señor Polo».
En cuanto a la reducción de los homicidios en la ciudad, Parada asegura que ese descenso no se le puede atribuir a la prohibición del porte de armas de fuego porque la mayoría se presentaron con armas de fuego.
Finalmente, el cabildante indicó que el Fondo de Vigilancia y Seguridad se ha vuelto inoperante y no desarrolla eficientemente su misionalidad. «Pone en riesgo no sólo el servicio de seguridad en la ciudad sino que evidencia que no hay una línea política clara a la cual responda. Es una rueda suelta de la seguridad, que no es consciente de las implicaciones de sus falencias en el marco de la garantía del derecho a la ciudad ignorando las acciones y medidas de control».