Publicidad

El apetito voraz de la capital

El consumo de recursos vitales aumentará en 2025, según estudio de la U. Nacional y la U. Central.

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Si la ciudad sigue consumiendo recursos energéticos, hídricos y alimenticios de la forma acelerada en que lo ha hecho durante las últimas tres décadas, ¿podría sobrevivir con los cerca de 12 millones de habitantes que se esperan en 2025?

A Cristian Díaz, ingeniero químico y magíster en Medio Ambiente y Desarrollo de la Universidad Nacional y director del Departamento de Ingeniería Ambiental de la Universidad Central, no lo convencen los discursos optimistas sobre la capacidad de abastecimiento y supervivencia de la capital. Para él es claro que la pérdida de calidad ambiental y la reducción de la oferta de bienes y servicios ambientales pueden terminar en decrecimiento económico. “Si la ciudad no cambia su dinámica de consumo, puede estar yendo hacia la senda de un colapso”, asegura

Metabolismo urbano, ese es el concepto bajo el cual Díaz estudió la capital, desde su fundación, como un ser vivo que crece, se desarrolla y en algún momento puede morir. En su bitácora de trabajo determinó conceptualmente y en cifras la transformación del casco urbano por medio de cálculos propios y las obligadas cifras institucionales.

Entre 1980 y 2010 el consumo total de alimentos y de energía aumentó en la capital, de acuerdo con los datos cuantificados por el ingeniero, mientras que el de agua se ha mantenido constante, debido a las restricciones de abastecimiento del año 1997 durante la administración de Antanas Mockus y a la implementación de políticas públicas en ese sentido.

Pero en 2025 el consumo de los tres factores aumentaría, lo que “creará condiciones de alta presión sobre la infraestructura urbana y sus alrededores y dejará a la ciudad expuesta a un riesgo de desabastecimiento que puede llevarla a un colapso”, apunta Díaz.

En el caso del agua, el ingeniero tiene dos preocupaciones principales. Por una parte, el reciente subsidio del mínimo vital al agua que el alcalde Gustavo Petro aprobó para los estratos 1 y 2, con gratuidad de seis metros cúbicos, “es una medida loable desde el punto de vista social, pero puede aumentar más rápido el consumo en esos estratos”. Por otra parte, “si llegamos a 12 millones de habitantes en 2025, ya no habría de dónde sacar más agua, porque Chingaza no daría abasto en unos 10 años”. Situación preocupante si se tiene en cuenta que este páramo provee el 70% del líquido a la capital.

Pero además de elevar su propio consumo, la capital está alterando los ciclos de otros lugares del país. “Toda el agua que debería escurrir hacia los Llanos, la estamos bajando hacia la cuenca del Magdalena y en los próximos años ya no podremos sacar más agua de la cuenca del Orinoco, pues de ésta depende Venezuela”, agrega Díaz.

En cuanto a la energía, la ciudad consumió 10.236 GW por hora en 2010. En 2025, según el estudio de Díaz, pasará a 15.500 GW por hora. Bogotá se vería entonces obligada a presionar al sistema interconectado nacional y la Nación tendría que contemplar la construcción de hidroeléctricas. Pero “si no llueve, las centrales se quedan sin recurso y esta alternativa tampoco cubriría la demanda energética de la ciudad”, dice Díaz.

Otro capítulo en la depredación y uso descontrolado de los recursos es el de alimentos. De los 2,8 millones de toneladas que ingresaron a la capital en 2010, se perdieron 511.000 toneladas, que podrían haber sido aprovechadas por sistemas agroindustriales, por empresas fabricantes de alimentos concentrados o por familias o individuos que viven en la pobreza extrema, anota el investigador.

Para Díaz, las nuevas propuestas de sostenibilidad deben contemplar la reutilización de los materiales de desecho, el uso de formas renovables de energía y el uso de instrumentos directos o indirectos de política ambiental. Sus cifras no son novedosas, pero quizá el hecho de presentarlas en varios lapsos permita a las instituciones distritales contar con un banco de datos y articularse con distintos sectores de la sociedad, en busca de soluciones al desafío ambiental, del que depende también la economía capitalina.

Conoce más

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido