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El documento dice que “…con el fin de asumir una actitud colectiva de compromiso con nuestra Empresa, nuestro medio ambiente, nuestros compañeros, usuarios y grupos de interés…” la EAAB asume el “Compromiso con nuestro medio ambiente”, y reza en su enunciado que “Como miembros de la Familia Acueducto, nos comprometemos a: Cuidar nuestros páramos, quebradas y humedales”, y además “…ser receptivos y multiplicadores de los temas ambientales…”.
Quedo mudo ante esta falsedad misional e ideológica. Y lo digo porque siendo el Acueducto la entidad llamada a defender los humedales como a sus propios hijos, ha optado por una actitud desmadrada: no reconocer la naturaleza del cuerpo de agua ubicado en el Parque El Salitre y que se conoce, desde hace medio siglo, como el humedal El Salitre que acoge, en sus 13 mil m², 54 especies de aves entre residentes y migratorias. Esta información es propia del Acueducto. Vaya contradicción.
Estoy seguro que la mayoría de los trabajadores de esa empresa, los inspiradores de ese código de conducta, sospechan de la actitud de algunos directivos que anteponen intereses de particulares, promoviendo la construcción sobre ese espejo de agua una concha acústica o escenario multipropósito. Si nos descuidamos, un zoológico o un delfinario, según compromisos adquiridos, hace más de una década, entre la Administración Distrital y una empresa extranjera.
La jugada malévola consiste en no permitir que la Convención Internacional de RAMSAR (único tratado global relativo al medio ambiente que se ocupa de un tipo de ecosistema en particular) de la cual Colombia es signataria, entre a operar con la declaratoria de humedal y prohíba, so pena de demandas internacionales, el endurecimiento de su ecosistema, incluida el área de ronda.
Por donde se le mire el pronunciamiento del Acueducto es un desmadre total. Un acto desconsiderado con tufillo de favorecimiento que le costará muy caro a la imagen de la empresa y por supuesto, si es que prospera la oscura intención, a la salud y calidad de vida de los miles de vecinos del humedal que lo visitan, lo abrazan, lo defienden y lo sienten como parte de sus vidas.
De esa convicción y actitud ambientalista debería aprender la Gerencia Ambiental del Acueducto. Están a tiempo de corregir, antes de configurar un nuevo escándalo para la ciudad.
Concejal Ambientalista