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Un arma de fogueo. La réplica exacta de un revólver que funciona con balas de salva. Eso fue lo que usó Fabián Enrique Vargas el pasado domingo en los disturbios de la Plaza de Bolívar. El artefacto, a simple vista, intimida. En la práctica es inofensivo. Por esta razón, pese a que su imagen invadió los medios y las autoridades anunciaron que lo procesarían por intento de homicidio y porte ilegal , hoy la Fiscalía revisa el Código Penal para buscar qué delito imputarle. En principio sería violencia contra servidor público y daño en bien ajeno, que no ameritan cárcel.
El protagonista de este episodio se entregó en la noche del lunes. No le quedó otro camino. Fue mucha la presión mediática. La impactante imagen en la que se ve apuntándole a la Policía con un arma y el video en la que aparece su rostro inundaron los medios, las páginas web y las redes sociales. Esto, sumado a la recompensa de $20 millones que sirvió para que la comunidad lo denunciara con nombre y dirección, terminaron por acorralarlo. Vargas se presentó ante la Policía y, como prueba, entregó el arma y hasta el saco que usó en la manifestación. Y a pesar del terror que causó, anoche quedó libre. Eso sí, seguirá vinculado al proceso.
Aunque el lunes el secretario de Seguridad, Daniel Mejía, señaló que por los videos, los expertos en balística de la Policía habían establecido que se trataba de un arma real y que, incluso, habían encontrado en una de las paredes de la catedral el orificio de un proyectil, lo que entregó Vargas fue un arma de fogueo. “Al hacer el cotejo con las imágenes del video, parece ser la misma. Es un arma que a pesar de que sus características corresponden a la de una real, es inofensiva, sirve para causar terror, como lo que logró en la Plaza de Bolívar”, dijo el general Hoover Penilla, director de la Policía Metropolitana de Bogotá.
Al descubrir que se trató de un arma de fogueo, la Policía resaltó que la acción de Vargas pudo haber terminado mal, si alguno de los policías hubiera reaccionado ante la amenaza. Hoy la historia sería otra. “Aunque no se le puede procesar por porte ilegal de armas ni tentativa de homicidio, lo que tenemos acá es un ataque psicológico contra la Fuerza Pública. El fiscal será quien defina el delito que le imputarán”, agregó el general Penilla.
El personaje
Según la Policía, Vargas Rubio es un joven que vive en la localidad de Kennedy y se dedica a oficios varios. El Espectador logró encontrar que no tiene antecedentes judiciales, tiene tres multas de tránsito sin pagar, que estudió en el Sena en 2009 y que ha trabajado en empresas como litografías, mensajería, almacenamiento, transmisión de programas de radio, mantenimiento de maquinarias y fotocopiadoras. Al parecer, su gusto por las armas no es nuevo. En un perfil de Facebook, que permanece inactivo desde 2012, tiene una foto en la que apunta amenazante con un revólver a la cámara.
En la rueda de prensa, en la que la Policía lo presentó a los medios, Vargas pidió perdón no sólo a la Policía, sino a los que marcharon el Día del Trabajo y a la comunidad en general. Señaló que estaba dando la cara, arrepentido por sus actos. “Comprendo que la legítima protesta se puede hacer, siempre y cuando no se vulneren los derechos. El acto que cometí fue irregular, fue una acción impulsiva, en medio de la euforia. No quería hacerle daño a nadie. El arma que aparece en el video no es un arma real. Es de venta libre, no lanza proyectiles, sólo genera el ruido de la detonación.
Relató que él se encontraba en el centro, que no participó en la marcha y que sólo decidió sumarse en la Plaza de Bolívar, justo en el momento de la revuelta. “No soy un criminal, no soy un asesino, no soy líder de ningún grupo, no pertenezco a una banda criminal… Ofrezco mis más sinceras disculpas a los que marcharon pacíficamente, a las autoridades, al Esmad de la Policía y a la comunidad. Sé que fue un escándalo y que la imagen es muy violenta, pero no fue tan grave como se vio”, concluyó.
Armas de fogueo
El caso de Fabián Enrique Vargas Rubio reabre el debate alrededor de la venta de armas de fogueo, ya que no tienen restricción en Colombia. Según el Decreto 2535 de 1993 (que habla sobre armas, municiones y explosivos), que señala en su artículo 25 que las armas neumáticas, de gas y las armas largas de pólvora negra (incluso escopetas de fisto) no requieren permiso de porte ni tenencia. Es decir, son de venta libre en el país.
La DIAN permite su importación, y el año pasado, según las autoridades aduaneras, ingresaron legalmente al país al menos 10.000 de este tipo provenientes de EE. UU., Taiwán, Alemania, China y Japón. Hoy se venden por internet, tiendas especializadas y en algunos almacenes de variedades. Adquirirlas es fácil y hay de todos los estilos.
Un importador de armas de fogueo explicó que efectivamente este tipo de artefactos se usan como defensa personal y medio de disuasión. “Son réplicas exactas, que al detonarlas tienen el mismo golpe auditivo y generan todo un impacto psicológico, pero no son letales”, dijo el comerciante, quien agregó que al ser de venta libre, lo único que debe tener el propietario es el manifiesto de importación y la factura.
Al visitar varios portales de venta por internet se encuentra un amplio menú de armas de fogueo o de balas de salva, de diferentes modelos, cuyo precio no supera los $800.000. Magnum, revólver calibre 38 (largo y corto), pistolas Pietro Beretta. Incluso hay portales como armasdefogueo.com.co e informarmas.co en los que se puede conseguir este tipo de aparatos.
Y a pesar de que son tan reales, al punto de que en varios casos de atracos y delitos se han incautado estos tipos de armas, si la Policía encuentra a alguien en la calle portando una, lo único que puede hacer es decomisarla al considerar el porte como contravención.
“El asunto es que son idénticas y los que las importamos no tenemos posibilidad ni potestad para pedir antecedentes a quienes las compran. Aunque debería existir una medida para eso. Cuando las vendemos, no sabemos a quién le vendemos. Sé que el debate está abierto y desde el Congreso quieren regular la venta de estos artefactos, pero eso sencillamente afectaría a los que tenemos este negocio y promovería la venta ilegal”, concluyó el vendedor.