Publicidad

El fin de toda esperanza

La Policía Metropolitana indica que los ciudadanos han dejado de quitarle la vida a otros, pero se la han quitado más a sí mismos. Un estudio de la Universidad de la Sabana indica un aumento de tendencias suicidas en adolescentes.

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Enfrentar un fenómeno tan complejo como el suicidio, que ha sido abordado desde múltiples perspectivas psiquiátricas, clínicas, religiosas, filosóficas y morales a través de la historia, es el nuevo reto para Bogotá. Si bien el homicidio y el hurto presentan disminuciones respecto a 2010, el suicidio se ha incrementado en un 25,6%. Lo más preocupante es que, según estudios de la Universidad de la Sabana, este aumento se evidencia también en la población joven.

Según el reporte entregado por la Policía Metropolitana, que incluye cifras registradas desde el primero de enero hasta el 31 de mayo de este año, los homicidios presentaron una reducción del 5% frente al primer semestre de 2010. Durante este año se han presentado 628 casos, mientras que en 2010 se contabilizaron 659. También se presentaron reducciones en el hurto a vehículos de  19%, en el hurto a personas de 5%, en  el  robo de residencias de 12% y en el de locales comerciales de 39%.

Pero en cuanto al suicidio las cifras no son alentadoras. Se han registrados 53 casos más que en el primer semestre de 2010, lo que indica un aumento del 25,6%. Fueron en total 113 suicidios durante los primeros seis meses de 2011 y 60 durante el primer semestre de 2010.

Las imágenes del pasado lunes 16 de mayo, cuando el vigilante David Leonel García, de 26 años, se arrojó desde una torre de telefonía celular de 50 metros de altura en el barrio Babilonia, después de botar al aire un dibujo hecho por su exnovia, son ya famosas dentro y fuera del país. Pasaron sólo cinco días antes de que ocurriera otro suicidio, también protagonizado por un vigilante: el 21 de mayo, Jorge Zipaquirá Ramírez, de 52 años, salió de su casa para cumplir un turno de vigilancia nocturna en la localidad de Bosa, pero nunca volvió. Ramírez perdió la vida luego de consumir cantidades exageradas de un fuerte medicamento en un parque de la localidad.

Y el pasado sábado 28 de mayo, Miriam Miranda, de 45 años, se lanzó de un puente ubicado en la calle 92 con Autopista Norte, pero no perdió la vida. Las autoridades la trasladaron a la Fundación Santa Fe, en donde se recupera de múltiples fracturas y un trauma cráneo encefálico e iniciaron las investigaciones sobre los hechos.

Si bien estos últimos casos han sido protagonizados por adultos, un estudio presentado por la Universidad de la Sabana indica que la población joven de la capital también es altamente propensa a cometer suicidio. El estudio se llama ‘Ideación suicida en la adolescencia: Soledad, desesperanza y salud familiar’, fue dirigido por la coordinadora de investigaciones de la facultad de enfermería y rehabilitación, Gloria Carvajal, y se realizó mediante entrevistas a 482 jóvenes – 251 hombres y 231 mujeres – entre los 14 y 17 años de edad que viven en Usaquén, Chapinero, Puente Aranda, La Candelaria, Bosa y San Cristóbal. La investigación señala que el 20% de los jóvenes capitalinos tienen pensamientos suicidas y que, mientras la literatura mundial pone el pico de estos pensamientos en adolescentes entre los 14 y 17 años, estudios realizados en Bogotá demuestran que los pensamientos suicidas se dan con mayor cantidad entre los 16 y 21 años.

La Secretaría de Salud asegura que el 13% de los niños y adolescentes que murieron en Bogotá en el 2002 se suicidaron. Para 2003, de acuerdo con el Comité Interinstitucional para el Estudio de la Conducta Suicida, las tasas de suicidio entre los jóvenes muertos en la ciudad eran del 16,6 % en 2003, 15,8 % en 2004, 15,5 % en 2005 y 15,9 % en 2006. Según las cifras de este organismo, 512 personas intentaron suicidarse en 2006 y 637 en 2007, desde entonces la tendencia se mantuvo estable. Pero ahora los casos de menores de edad que intentan quitarse la vida vuelven a sufrir un incremento

El estudio de la Universidad de la Sabana muestra que entre las variables que explican el fenómeno del suicidio están la depresión, la baja autoestima, la desesperanza, la soledad, la carga hereditaria de antecedentes de suicidio, el consumo de substancias psicoactivas, los bajos niveles de comunicación y autoridad y la falta de apoyo oportuno.

Aunque el estudio no encontró una relación directa entre los factores socioeconómicos de cada joven -como su pertenencia a tribus urbanas- y su tendencia al suicidio, lo que sí es claro –y la Secretaría Distrital de Salud lo ha confirmado-, es que las condiciones de la ciudad (profesionales, laborales, económicas) pueden ser causantes de las variables emocionales que se relacionan directamente con el suicidio, como la desesperanza.

Una de los principales obstáculos para prevenir el suicidio es que los jóvenes que piensan suicidarse primero se lo cuentan a sus amigos, profesores o parejas, antes que a su familia o a profesionales que podrían orientarlos. Frente a esto, Carvajal aseguró que “de los 94 adolescentes que confesaron que han querido quitarse la vida, 69 de ellos ya lo habían intentado una vez y nunca buscaron ayuda”. Además, la coordinadora de la investigación menciona que hace falta aceptar “que el problema existe sin necesidad de  generar terror ni pánico, pedir ayuda profesional y reconocer que el suicidio es una realidad que está matando a nuestros jóvenes y que concierne a padres de familia, profesores y entidades de salud hacer algo para enfrentar esta problemática”.

Conoce más

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido