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Su nombre, Timothée de Sain-Albin, sería perfecto para el protagonista de una odisea de corsarios que atraviesan el Atlántico en busca del Nuevo Mundo o le hubiera servido al escritor Tomás Eloy Martínez para bautizar a uno de los obsesionados cartógrafos que navegan de principio a fin su novela Purgatorio. Pero este joven nacido en París, que decidió establecerse en Bogotá hace dos años, no es propiamente un aventurero de alta mar, sino un historiador que prefiere que lo llamen Timoteo y que lo vayan a buscar a la Calle de los Anticuarios, en el norte de la ciudad, sea porque alguien anda en busca de un mapa, un grabado o una moneda antigua, sea porque quieren ver la exposición que acaba de colgar sobre las batallas e invasiones a Cartagena durante los siglos XVII y XVIII, o simplemente porque quieren sentarse a hablar con él de conquistadores y piratas.
Casa Tierra Firme, el local que este francés con suegro colombiano montó para atraer a coleccionistas y gente del común movida por la cultura, es único en Colombia y en el norte de Suramérica. Invirtió su conocimiento y sus ahorros en la recopilación de la memoria tangible de la época colonial y ahora la ofrece a quienes quieran comprar, por ejemplo, el mapa que representa la batalla naval más importante de la historia hasta antes de las guerras mundiales.
Ocurrió en la bahía de Cartagena de Indias cuando el inglés Edward Vernon intentó tomarse la ciudad amurallada en 1741 con una ofensiva británica y una contraofensiva española que empezó el 13 de marzo y terminó el 20 de mayo. Los ingleses partieron desde Port Royal, en Jamaica, con 180 barcos y 22 mil hombres, pero se encontraron con la heroica resistencia de 6.000 soldados, seis embarcaciones y 140 cañones al servicio de la Corona española y bajo el mando del legendario Blas de Lezo. La batalla fue inmortalizada por los cartógrafos Samuel Harding y William Henry Toms.
Timoteo también tiene grabados y medallas que los hombres de Vernon habían mandado a elaborar de antemano porque daban por hecho el triunfo, que en realidad fue, según él, “la más humillante derrota militar inglesa de toda la historia, que derivó en la supremacía española sobre las aguas del Atlántico Caribe y los territorios de América del Sur”.
Igualmente hermoso es un grabado de Cartagena tomada por los franceses, en cabeza del barón Jean de Pointis, en 1697. Timoteo reflexiona sobre los excesos cometidos por las avanzadas europeas ávidas de riqueza. De Pointis le entregó una tonelada de oro a Luis XIV de las cinco que se calcula logró en el saqueo.
Son obras que apetecen muchos coleccionistas, que pagan entre uno y diez millones de pesos por un mapa original. Sin embargo, entre los clientes de Timoteo también hay enamorados de libros antiguos como el Semanario del Nuevo Reino de Granada, de 1808, o en inglés, como A journal of the expedition to Cartagena, de 1744. Acaba de llegarle un carboncillo de Simón Bolívar en 1823, con una nota a pie de página del propio Libertador en la que asegura que se trata de uno de los retratos más fieles que le hicieron. Cuesta cuatro millones de pesos. “Este trabajo es fruto de mucha investigación y experticia”.
¿Quién no quiere tener en su biblioteca o colgar en su sala un grabado de Alexander von Humboldt? Unos compran como inversión, otros llegan en busca de un mapa antiguo de un país que acaban de conocer y que quieren recordar en cartografía clásica. Unos aprenden historia junto a Timoteo y otros le enriquecen su disco duro. Y Casa Tierra Firme se transforma entonces en una cofradía que subsiste en especial por cuenta del voz a voz de quienes han descubierto aquí un mundo que antes se consideraba exclusivo de museos y que ahora está al alcance de la mano en una muy particular calle bogotana.
Casa Tierra Firme, Patrimonio del Nuevo Mundo. Bogotá, calle 79B Nº 7-46, teléfono 6955006. Horario: lunes a sábado, 11:00 a.m. – 6:00 p.m.