El masato y la mantecada, las delicias de La Mesa

Desde hace 130 años, la familia Vélez Roa ha surtido al municipio de mantecadas y masato, que por su sabor único han logrado convertirse en un negocio representativo en esta región, ubicada a 54 kilómetros de Bogotá.

Actualmente, la panadería es administrada por la quinta generación. Sus productos estrella son la mantecada y el masato. / Gustavo Torrijos
Actualmente, la panadería es administrada por la quinta generación. Sus productos estrella son la mantecada y el masato. / Gustavo Torrijos
Foto: GUSTAVO TORRIJOS

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“Ir a La Mesa (Cundinamarca) y no tomarse un masato o comerse una mantecada en la panadería Roa Vélez es como no haber ido”, es la expresión de algunos habitantes al preguntarles por las familias y las actividades más representativas de este municipio, que este mes cumple 241 años de fundación y de los cuales este negocio ha existido 130.

Actualmente la panadería es administrada por la quinta generación. “La iniciaron las tías de mi abuelito, quienes comenzaron haciendo la mantecada y el masato; después pasó a manos de mis abuelitos, luego a mi tía y a mi mamá”, relata María Ximena Roa, quien se prepara para seguir la tradición.

Y es que este espacio no es sólo emblemático por sus productos y trayectoria, sino por la participación que tuvo la familia desde los comienzos del municipio: “Nuestra familia es de las más antiguas de La Mesa, por ejemplo mi abuelo, Eduardo Roa Vélez, fue personero y se convirtió en una persona emblemática en la región. Él era un ser especial”, agregó Ximena.

La panadería está cerca del parque principal del municipio, en una vieja casona de dos pisos, que en su fachada lleva el nombre “Panadería Roa Vélez”. Al entrar, lo primero que se ve son unas sillas y unas mesas de metal que anteceden las vitrinas con diversidad de postres, panes y tortas. Detrás del mostrador, una puerta conduce al patio central de la casa donde se observa una fila de habitaciones y una gran cocina.

Las camas, los clósets y los retratos que hace décadas estuvieron en el primer piso de la casa y que albergó a esta tradicional familia, con el paso de los años fueron reemplazados por grandes sacos de harina, cubetas de huevos, un gran refrigerador y reservas de ingredientes para hornear. Lo que era la sala se ha convertido en una gran cocina donde se hornean panes, tortas y galletas.

Otra habitación fue adecuada y es actualmente el espacio donde se hacen las mantecadas. “Poco a poco el negocio fue creciendo. Con el paso del tiempo se construyó el segundo piso, pero la mayoría de la casa es utilizada para la producción. Ahora las habitaciones son bodegas de almacenamiento. Esta es como la empresa familiar”, dice Roa.

Actualmente son 25 personas que trabajan por el crecimiento del negocio, entre integrantes de la familia y personas externas. A pesar de que cuentan con gran variedad de productos, como tortas de cuajada y de chocolate, sus especialidades siguen siendo la mantecada, una torta a base de huevos y harina que cuesta $800, y el masato, un refresco a base de arroz, que cuesta $1.000, que han alimentado, generación tras generación, el desarrollo económico de los Roa Vélez.

El negocio les ha permitido, incluso, pagar las carreras universitarias de las últimas generaciones, profesionales que contribuyen desde la administración, el diseño, las artes visuales, entre otras, con sus conocimientos para mantener en pie la empresa familiar.

A las 4:00 a.m. comienza diariamente el trabajo. A esa hora llegan los seis panaderos que empiezan su jornada quebrando huevos y realizando las mezclas necesarias para hornear los primeros panes del día y las primeras porciones de mantecada. Cuando llegan las 6:00 a.m., el negocio abre sus puertas al público hasta las 7:30 p.m. Al rededor de las 12:00 m. los panaderos terminan su labor y los otros miembros de la familia llegan a atender el negocio y, cuando tienen tiempo, a realizar otros productos para mostrar más variedad en las vitrinas.

Según dicen sus propietarios, son tantos los clientes que tienen, que los días festivos hacen doble turno: uno de 6:00 a.m. a 3:00 p.m., y otro desde las 7:00 p.m. hasta las 3:00 a.m. Por ello, esta familia tradicional ha buscado la forma de ampliar sus fronteras y próximamente, dicen, esperan abrir otra sede en la población.

“Esta panadería comenzó sólo con la venta de dos productos. Y a pesar de ser nuestro pastel estrella, no tenemos problema con compartir la receta, porque a pesar de que la gente se la lleva, nunca les queda igual. Eso es como parte de la mística que tiene el negocio de la familia Roa Vélez. Es el amor que se le pone a cada uno de estos productos y la calidad de los ingredientes los que marcan la diferencia”, concluye Roa.


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