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Por primera vez los padres de Dóminic Díaz Torres, un niño que nació con los intestinos expuestos, tienen un parte de tranquilidad. Luego de permanecer seis meses en cuidados intensivos y de atravesar por cuatro cirugías, los médicos del Hospital de El Tunal lograron terminal el procedimiento en el que intervinieron su pared abdominal.
Ante los dolores que presentó Yuliet Torres Araque en la semana 34 del embarazo, los médicos tuvieron que practicarle una cesárea para salvar la niña del menor, que nació con una enfermedad congénita (aquellas que se presentan antes del nacimiento por un defecto hereditario o un trastorno en el desarrollo del embrión) llamada gastrosquisis, que además de producir problemas en la alimentación y digestión hizo que el menor naciera con un defecto en la pared abdominal que dejó expuestos sus intestinos.
“Los intestinos del bebé salen del cuerpo a través de un orificio en su abdomen, una complicación médica que tiene una tasa de mortalidad muy alta en el mundo”, manifestó Angélica Daza, pediatra de la unidad de recién nacidos de El Tunal.
Sumado a esto y como consecuencia de la enfermedad, el menor presentó el síndrome malabsortivo, que le impide al cuerpo absorber los nutrientes de los alimentos, por lo que presentó un grave cuadro de desnutrición, que generaron múltiples episodios infecciosos, que tuvieron que contrarrestar con una fórmula nutricional para salvarle la vida.
«Hubo muchísimos momentos difíciles durante las cirugías, llegar acá y verlo entubado es lo más duro que puede haber en la vida», dijo la madre del niño, que ya fue dado de alta del hospital.