En Ciudad Bolívar y San Cristóbal se construirán nuevos escenarios para la cultura

En asocio con la comunidad, el Distrito adelanta la construcción de tres unidades móviles para incentivar la inclusión, el aprendizaje y el intercambio comunitario. Se inaugurarán en las próximas semanas.

Primera fase de la estructura móvil del barrio Aguas Claras de San Cristóbal Sur, que fue construida en conjunto con la comunidad. / Secretaría de Hábitat de Bogotá
Primera fase de la estructura móvil del barrio Aguas Claras de San Cristóbal Sur, que fue construida en conjunto con la comunidad. / Secretaría de Hábitat de Bogotá

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La cultura tendrá nuevos escenarios en las localidades de Ciudad Bolívar y San Cristóbal. A pesar de que estos territorios no cuentan con centros de desarrollo cultural, los habitantes contarán con tres estructuras móviles que se inaugurarán en las próximas semanas y en las que se busca reunir las experiencias artísticas y pedagógicas que han surgido dentro de la comunidad y que se han fortalecido en el último año, gracias al proyecto Habitando Cultura en Comunidad, desarrollado por las secretarías de Hábitat y de Cultura.

Huertas comunitarias, propuestas musicales, formación de líderes sociales, cine ambulante, talleres de serigrafía, actividades deportivas, recreativas y artesanales son algunas de las iniciativas que se agruparon en la primera etapa de estas plataformas, que se llevó a cabo entre diciembre y febrero. Ahora la idea es ampliarlas para tener una mayor cobertura e impacto en la comunidad.

“Antes de estas estructuras móviles, aquí no había lugar para desarrollar actividades. Era poco lo que se podía hacer. Tocaba pedir permiso en la escuela más cercana o que alguien prestara una casa o un garaje. Ni siquiera en los salones comunales se podía desarrollar alguno de los programas, ya que a los presidentes, como andaban muy ocupados, les era muy difícil soltar las llaves. En cambio, con estas estructuras sólo tenemos que decir la hora y listo”, dijo Margarita Beltrán, habitante de San Cristóbal, quien hace parte del colectivo Tejedoras de Sabiduría, que ha participado activamente en el proceso.

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Beltrán recuerda con entusiasmo la construcción de la primera etapa de estos espacios, realizada en diciembre, y narra: “La idea fue superbuena. La gente se acercó mucho, la construcción de la plataforma duró como tres o cuatro días. A pesar de que era muy pequeña, sirvió como prueba para poder armar una más grande”.

Inicialmente, las estructuras contaban con espacios de 5×5 metros, en los que cabían 45 personas. Fueron levantadas con tubos de acero, materiales plásticos de colores, entre otros. Por ahora, mientras se ultiman detalles de las futuras estructuras en estas localidades, los habitantes seguirán participando en talleres formativos y de apropiación.

“Hay una idea de que Ciudad Bolívar y San Cristóbal son territorios peligrosos, malos y feos. Como ejercicio, el año pasado hicimos unos recorridos culturales con personas de diferentes lugares de Bogotá, para que vieran la cara de estos espacios y el trabajo de personas pujantes”, señala Lucía Quijano, asesora del despacho de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte del Distrito.

El voz a voz y el perifoneo han sido las principales herramientas de difusión para que los habitantes participen en estos tres espacios, que en la primera etapa estuvieron distribuidos en el parque Illimaní y en el barrio Santa Viviana, de Ciudad Bolívar, y otro en el barrio Aguas Claras, de San Cristóbal. “Hay iniciativas que me sorprendieron. Hay personas que había visto antes en el barrio, pero que no sabía que tenían tan buenos proyectos. Por ello, después de un trabajo de nueve meses, vimos que todas las actividades culturales las teníamos que mostrar, y lo que hacemos ahora, desde estas estructuras, es definir horarios de encuentro para que cada proyecto tenga su espacio de socialización en la comunidad”, señala María Virguez Arias, quien trabaja como auxiliar administrativa en la Fundación Camino a la Esperanza, que atiende a niños con algún tipo de discapacidad.

Aunque las estructuras han tenido una buena acogida en la comunidad, Lucía Quijano indica que las plataformas son sólo una excusa para generar cohesión comunitaria y apropiación del espacio público. Enfatiza que son el medio, pero no el fin, pues son el punto de encuentro de muchos meses de trabajo, de tutores, artistas que realizaron talleres de apropiación y de participación. “La idea es que el proyecto siga. Hemos adelantado gestiones con los alcaldes locales para que apoyen estos procesos. Esperamos ver pronto los frutos”, agrega Quijano.


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