En libertad sujeto que acosó a una mujer en un bus de Transmilenio

Una universitaria denunció que un joven eyaculó en su pantalón en un articulado del sistema. El sujeto fue capturado, pero fue dejado en libertad a las pocas horas porque, según una jueza, no representaba un peligro para la sociedad.

El hecho ocurrió en un bus que cubría la ruta B14, entre los portales de Las Américas y del Norte. / Archivo El Espectador.
El hecho ocurrió en un bus que cubría la ruta B14, entre los portales de Las Américas y del Norte. / Archivo El Espectador.

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El pasado sábado, Valentina iba en un articulado de Transmilenio que cubría la ruta B14, que va del Portal de las Américas al del Norte. Cuando el bus tomó la calle 13, Valentina sintió algo caliente en la parte posterior de su pierna. De inmediato dirigió su mirada hacia abajo, se percató que en el pantalón había fluidos corporales, y observó que atrás suyo había un joven con su falo en la mano. Valentina, estudiante de ingeniería industrial, enfrentó al sujeto y empezó a gritar en el bus en búsqueda de ayuda que jamás obtuvo. “Yo estaba histérica y gritando por todo el bus, pero la reacción de la gente fue triste, nadie ayudó a absolutamente en nada. La única persona que se solidarizó conmigo fue un joven que no dejó que el tipo se bajara”, cuenta Valentina.

En la siguiente parada que hizo el articulado, en la estación CDS-Carrera 32, Valentina se bajó a pedir ayuda, pero cuenta que en los vagones no había un solo policía, ni siquiera personal de seguridad privada. Entre tanto, el responsable del hecho fue retenido por el joven que se solidarizó con ella. Valentina se volvió a subir al bus y en la siguiente parada, De La Sabana, sí encontró un bachiller que la auxilió. Ella le contó lo ocurrido y el policía de inmediato llamó refuerzos para requisar y esposar al sujeto. Cuando llegó la patrulla, capturaron al hombre y le leyeron sus derechos.

Posteriormente, al lugar llegó una patrulla que llevó a todos los involucrados en el hecho hasta la URI de Puente Aranda, donde realizan el papeleo necesario para la denuncia. La segunda gran indignación de Valentina fue cuando escuchó que al sujeto lo estaban interrogando sobre el hecho. “La repuesta de él es que se había dejado llevar sus instintos, reconociendo en ese momento la culpa de lo que hizo. Discutimos un poco de nuevo, hasta que a él se lo llevan a otro lugar”, relata la joven de 23 años.

El paso siguiente fue Medicina Legal. Allí le tomaron a la víctima una muestra de ADN de la parte del pantalón que quedó con residuos de los fluidos del sujeto, mientras a él le practicaron otras pruebas. Según le dijeron a Valentina, entre junio y julio estará saliendo el resultado de la prueba, que se configuraría en irrefutable para comprobar el responsable del hecho.

Cuando regresaron a la URI ya estaba la familia del sujeto y los policías estaban comentándoles la situación y pidiendo toda la colaboración posible. Para sorpresa de Valentina, en el lugar le dijeron de manera extraoficial que el sujeto es docente de Filosofía, y que dicta clases en cursos de secundaria de un colegio. No obstante, como copiaron el número de cédula del sujeto, comprobaron en una base de datos pública que efectivamente era profesor, pero actualmente está desempleado. “En Facebook, donde denuncié inicialmente lo sucedido, recibí comentarios de gente que decía que había trabajado con él en un colegio”.

Pero, pese a las evidencias y la captura del sujeto, este fue dejado en libertad pues la jueza del caso consideró que no era un peligro para la sociedad. “Quería ir a la audiencia de imputación de cargos. Pedí que me dejaran ir, y cuando llegué el día que me señalaron un funcionario me dijo que el caso se había resuelto el día anterior. La jueza lo dejó en libertad porque consideró que no representaba un peligro para la sociedad. El dictamen no me pareció y creo que hay más garantías para quienes hacen este tipo de actos, que para las víctimas”, cuenta Valentina, quien también reprochó que la denuncia hubiera sido tomada como injuria por vías de hecho, y no como un delito sexual, ya que este es excarcelable o se puede conciliar, pero no acarrea penas. De hecho, el caso fue emitido a un centro de conciliación, pero la víctima aseguró que no realizará este proceso.

Valentina critica el proceso, aunque asegura que la reacción de la Policía fue muy oportuna y le colaboraron en lo que requirió. No obstante, sí considera que el proceso jurídico no se desarrolló como debía ser. “Creo que las personas afectadas, como yo, al ver que una persona que hace algo así esté libre en menos de 12 horas, no podemos pensar nada diferente a que los victimarios son más consentidos”. Ahora, Valentina asegura que vive con miedo, no solo porque el sujeto quedó en libertad, sino también porque, al haber denunciado el caso por redes sociales, ha sido revictimizada en incluso amenazada. “Tras la publicación, familiares y amigos de él me han escrito por Facebook para amedrentarme, e incluso amenazándome”, puntualiza la víctima.

Esta semana, Transmilenio anunció que en los tres primeros meses del año fueron capturadas 27 personas por casos de acoso al interior de buses o estaciones del sistema. Las estaciones Ricaurte, Universidad Nacional, Avenida Jiménez, Calle 47, y los portales de Las Américas, del Tunal y del Norte, fueron identificados como los sitios en que más delitos sexuales se cometen en contra de mujeres.

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