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No son pocas las suspicacias en torno a la posibilidad de venta de la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá (ETB), tema que desde el viernes estudia el Concejo por iniciativa del gobierno Santos.
Que el presidente sólo hubiese nombrado a la alcaldesa Clara López después de radicar el proyecto de la venta en el cabildo, el 10 de junio, ha sido calificado por algunos cabildantes como una jugada estratégica, que según ellos escondería intereses. Pero la junta directiva de la ETB dice que es una actitud responsable con el patrimonio la ciudad.
También se ha cuestionado en el Concejo que el mandatario nombrara a Cristina Plazas como alcaldesa ad hoc para presentar el proyecto, debido a que la alcaldesa (e) María F. Campo, estaba inhabilitada por tener parte del 11% de las acciones privadas de la ETB.
Las suspicacias han dado hasta para cuestionamientos a Diego Molano, ministro de las TIC, por ser exdirectivo de Telefónica —una de las empresas más sonadas para comprar la ETB—, y a Sergio Regueros, quien fue presidente de la ETB y promotor de su venta. Hoy es ejecutivo en Telefónica. Legalmente no tendrían impedimentos, pero el Polo dice que sí.
La incapacidad de inversión del Distrito frente a la gran demanda del mercado de las telecomunicaciones sería el motivo principal para buscar la privatización inmediata de la empresa.
Otra cosa creen la Red de Veedurías, algunos concejales y los más de dos mil miembros del sindicato de la empresa, entre otros, quienes piden que se rechace el proyecto. La razón es, según ellos, que la compañía sí es rentable. Prueba de esto es que los ingresos operacionales de 2010 fueron de $1,47 billones, superiores a los de 2009.
La madeja no parece fácil de desenrollar. Mientras en países como Francia este tipo de empresas están volviendo a manos del Estado, hace más de una década la junta directiva de la ETB busca la manera de privatizar la empresa, de la que hoy los bogotanos tienen el 86% de acciones.
Hasta argumentos que relacionan la naturaleza jurídica de la empresa con sus posibilidades de éxito salieron a relucir en el debate del viernes en el Concejo, que debe decidir antes del 29 de julio, cuando se acaban las sesiones extras a las que fue citado para estudiar el tema.
El Polo Democrático, por disciplina política e ideológica, mantendrá hasta el final la postura en contra, mientras que los alfiles santistas —que hoy parecen tener mayoría— defenderán la idea de vender. Y en el centro del debate una empresa con 127 años de historia que hoy cuesta la bicoca de $2 billones.
‘La empresa es y será rentable’
El concejal del Polo Democrático Jaime Caicedo es uno de los mayores opositores a la propuesta de venta de la ETB. Asegura que, contrario a lo que dicen los partidarios de la privatización, la empresa es rentable y produce dividendos importantes para el presupuesto de la ciudad.
Hoy la ETB tiene un cupo de endeudamiento de $1,2 billones, lo que según Caicedo desvirtúa la hipótesis de que no pueda invertir en tecnología y competir en el mundo de las telecomunicaciones. Además, insiste en que tampoco es cierto que esté al borde de la quiebra, porque tiene capacidad de inversión de $400 mil millones anuales.
Caicedo expresa que la ETB debe continuar siendo una empresa pública no sólo para asegurar el patrimonio de los bogotanos, sino además para evitar un monopolio en el manejo de las telecomunicaciones. Esto se lograría con una inversión de $1,5 billones, con los recursos de la ETB y el apoyo de la Empresa de Energía Eléctrica de Bogotá.
Por otro lado, según el cabildante, la ETB no sólo tiene la posibilidad de ampliar su portafolio de servicios, sino que además será clave en la comunicación satelital nacional, y si se vende se pierde un gran activo para el desarrollo de la ciudad y el destino de los 2.730 trabajadores sería incierto.
En cuanto a los promotores de la venta, Caicedo enfatiza: “Se quieren quedar con la ETB no porque esté quebrada, sino por todo lo contrario”.
‘ETB sería un elefante blanco’
El concejal Felipe Ríos, del Partido Cambio Radical, ha reiterado en múltiples ocasiones que lo más conveniente para el Distrito es vender la ETB. Explica que para competir en el mercado de las telecomunicaciones hay que realizar grandes inversiones para las que la ciudad no está preparada.
De acuerdo con Ríos, la utilidad neta de la ETB en 2006 fue de $185 mil millones y en 2010 pasó a $121 mil millones, lo que representa una caída del 34% que, a su juicio, es una alerta sobre la pérdida de valor de la empresa. Reconoce que la ETB sigue generando ingresos importantes, pero su mayor preocupación es que en unos años no puede mantener el nivel de competencia que exigen las grandes empresas de telecomunicaciones.
Frente a la posibilidad de encontrar un socio estratégico —empresa en la que fracasó la entidad en 2010— y en la que terminó invirtiendo más de $4 mil millones, Ríos explica que en el sector de las telecomunicaciones tener un socio gubernamental no es viable, porque las inversiones tienen que ser muy grandes y la burocracia pública no lo permite.
Por eso, según Ríos, la privatización sería la única salida, debido a que si se aplaza la venta la entidad perdería valor. “Si Bogotá no vende, la ETB en unos cuantos años va a tener un elefante blanco que terminará quebrado. Hoy el Distrito no está en condiciones de competir con Carlos Slim ”, dice Ríos, quien agrega que no se puede jugar con la plata de los bogotanos en un sector tan riesgoso como el de las telecomunicaciones.