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Esta vez ocurre en el barrio La Gorgonzola, localidad de Puente Aranda. En el colegio La Merced, los 4.020 estudiantes y 157 profesores distribuidos en tres jornadas ven a diario, al lado de sus salones, el esqueleto de una obra monumental que no avanza. Allí debería funcionar el área de preescolar en 19 salones nuevos, pero los españoles encargados de darle forma a este sueño incumplieron el contrato y todos siguen a la espera. El caso se suma al de la firma Fagar, también española, que, por problemas financieros, abandonó las obras que adelantaba en el colegio Alianza Quiroga, de Rafael Uribe Uribe.
El contrato, por $16.197 millones, lo adjudicó la anterior Alcaldía. El objeto era ampliar, modificar, demoler parcialmente y reforzar las estructuras de la planta física, que es monumento nacional desde 1981 (un año después de comenzar a funcionar en esta sede) y bien de interés cultural de Bogotá desde 2001. En diciembre de 2013 la Secretaría de Educación Distrital (SED) le adjudicó las obras al consorcio ACR Herrán, integrado por las españolas ACR Constructora y Construcciones Javier Herrán. La primera es de Navarra y la última, de Burgos.
Los trabajos tenían dos frentes: el primero, ampliar el colegio con el fin de adecuar espacios apropiados para el programa de primera infancia (preescolar), y el segundo, reforzar la estructura de un sector patrimonial del edificio. La ampliación sería en la zona donde estaban las canchas de baloncesto y voleibol, una pista de atletismo y los parqueaderos. “La parálisis de las obras nos ha afectado por falta de espacios recreativos y los profesores ahora deben dejar sus carros en la calle”, precisa la rectora, Rosa Delia Gómez. Ella admite que debieron trasladar algunos cursos que estaban en la zona patrimonial, pero que no padecen hacinamiento.
Un profesor, que prefirió no dar su nombre, dice que como sus colegas de educación física se vieron obligados a dictar clases en los patios internos, interfieren con el trabajo que se realiza en las aulas, y agrega: “Los estudiantes también se han visto afectados por falta de espacios en los descansos, y los docentes, por problemas de salud, principalmente de voz”.
Agosto de 2015 debió ser el mes de entrega de la obra, pero llegaron los problemas. El contratista argumentó que el desequilibrio económico del contrato le impidió continuar con los trabajos . Es decir, sus gastos no se compensaban con el pago concertado con la Alcaldía. La SED, sin embargo, explica que tanto la interventoría como la supervisión del contrato “evidenciaron incumplimientos que llevaron a que las obras no fueran concluidas en el plazo pactado”. Por ejemplo, la falta de respuesta oportuna a los requerimientos por obras frente a las que había inconformidad o por contar con menos trabajadores de lo establecido en el contrato.
En la Secretaría le respondieron a este diario que días antes de finalizar el contrato se realizaron acercamientos con el contratista, pero éste puso como condición que le reconocieran lo que, a su juicio, garantizaba lo justo para cumplir. No hubo acuerdo, se venció el plazo y la obra quedó con pinta de elefante blanco. Comenzaron los trámites con las pólizas, y al tiempo le adjudicaron otro contrato por $8.924 millones, a un consorcio integrado por firmas de Cúcuta y Bucaramanga. Después de tantas largas, la rectora espera que, como se lo anunciaron, se retomen las obras el martes 10 de mayo.
Así continúa la particular historia de incumplimientos a cargo de firmas españolas. El año pasado El Espectador denunció el caso de Fagar, multada por dejar tiradas las obras del colegio Alianza Quiroga, que costaban $14.000 millones. La Secretaría de Educación contrató otra firma para que terminara esos trabajos, pero hay que tener en cuenta que la sanción implicó que a Fagar le quitaran los contratos que ejecutaba en dos jardines de San Cristóbal y en otros dos colegios de Kennedy: Las Américas ($14.520 millones) y La Magdalena ($19.700 millones). Por este último también la multaron, pero estudiantes, profesores y rectores aún esperan disfrutar de los edificios terminados.