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La administración del presidente Iván Duque cumple 100 días y las marchas estudiantiles completan más de 30. Un mes lleva la comunidad académica (estudiantes, profesores y funcionarios) pidiendo al Gobierno soluciones para el déficit presupuestal que hoy tienen las universidades del país. Alumnos y maestros han salido a las calles, han manifestado sus exigencias, pero aún no hay consenso entre ambas partes. (LEA: Protestas en Colombia, ¿parte de un movimiento mundial?)
Por esta razón, un grupo de aproximadamente 70 estudiantes decidió hacer una toma pacífica en la sede administrativa del Ministerio del Interior. El motivo de la protesta era hacer una solicitud al Gobierno, que se dividió en cuatro puntos. Lo primero que los jóvenes le solicitan a Duque es que mantenga la mesa de negociación que se instaló con la comunidad educativa. Por ahora, dicha mesa no ha arrojado mayores resultados en busca de reducir el déficit de las universidades, y en cambio ha servido para que entre ambas partes pacten los términos de las recientes protestas.
Entre las exigencias, los estudiantes también incluyeron su rechazo al paquete de reformas económicas que impulsa el Gobierno para tapar el déficit fiscal. Una de esas medidas es la posibilidad de gravar con IVA casi la totalidad de la canasta familiar. Desde la última marcha, el movimiento estudiantil y el trabajador han estado cerca y en cierta medida han unificado sus protestas. De hecho, para este jueves 15 de noviembre está programada una nueva jornada de protestas, en la que de nuevo participarán de forma conjunta organizaciones sindicales, sociales, políticas y estudiantiles, que demostrarán su descontento tanto por la propuesta de reforma tributaria como por la falta de presupuesto para la educación pública.
La última exigencia de los manifestantes al Gobierno fue hacer un ajuste financiero que garantice el desarrollo del posconflicto. Por último, los jóvenes hicieron un llamado a movimientos sociales y la sociedad en general, para que apoye su lucha y aumente la movilización en todo el país. A su llamado se unieron, por ahora, los indígenas de las comunidades Embera Dóbida, Katío y Wounaan, que llegaron del Chocó para pedirle al Gobierno cumplimiento con los acuerdos a los que se había llegado con la comunidad.