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Luego de recorrer algunos de los sectores del centro ampliado de la ciudad, para André-Marie Bourlon, especialista en políticas de ordenamiento y movilidad, es claro que “Bogotá se durmió en estos últimos años, por haber tomado la decisión voluntarista de la expansión urbana y ese es un camino sin salida”.
Este experto francés llegó a la ciudad para asesorar la estructuración del Taller de la Ciudad, oficina que será la encargada de hacer realidad el proyecto de redensificación del centro de la capital, propuesto por el alcalde Gustavo Petro. Bourlon es presidente del Taller de Urbanismo de París (APUR), entidad creada en 1967 “en una época en que estaban surgiendo ciudades nuevas alrededor de París, que buscaban responder al aumento creciente de la población”, como señala el experto. La fundación de este ente sin ánimo de lucro, se hizo con el propósito de coordinar el pensamiento estratégico sobre el destino de la ciudad y darle coherencia a las acciones de las diferentes secretarías de la ciudad, una tarea urgente para Bogotá si quiere avanzar en su desarrollo urbano, como lo asegura Bourlon.
Pero el desarrollo urbano por medio de la expansión tiene serias consecuencias ambientales y para la calidad de vida de la población como lo indica el presidente del APUR. Crecer hacia los bordes de una ciudad “implica menos transporte público y más uso del automóvil, por lo tanto cada vez más trancones y contaminación. Esa fue la decisión que tomaron ciudades como Bangkok que tienen carreteras con varios niveles sobrepuestos”. La otra opción, en la cual trabajan las secretarías de Hábitat y de Planeación del Distrito, es la densificación que “integra los estratos sociales y los usos del suelo para vivienda y para empleo. Así, también se aumentan los desplazamientos a pie o en bicicleta, que no contaminantes y mejoran la calidad de vida de los habitantes”, como reitera Bourlon.
La idea de revitalizar el centro ampliado de la ciudad no se trata solamente de construir viviendas dignas en este sector con las cuales cumplir el déficit de la capital. Se trata también de recuperar el tejido social por medio de un proyecto “incluyente y sostenible en lo ambiental, económico y social”, como afirma María Valencia Gaitán, secretaria de Hábitat del Distrito. De esta forma se recobraría el uso de espacios olvidados de Bogotá como la Estación de la Sabana y las fábricas y bodegas alrededor de este punto. Estos lugares podrían convertirse en escenarios culturales en un futuro si el sector Hábitat logra articular los esfuerzos de otras secretarías como la de Movilidad en el desarrollo del Taller de la Ciudad.
Por ahora se realizará un proyecto semilla en el sector de Los Mártires que “abarca las características para comprender las dimensiones de otros proyectos que pueden surgir en el centro ampliado”, según indica Valencia Gaitán. Esta zona tiene una alta densidad de población, bienes de conservación del Distrito y necesita la revitalización de algunos de sus equipamientos como los hospitales.
Bourlon afirma que la primera tarea de la capital para lograr su redensificación del centro es un cambio cultural, que incluye el hecho hacer de la planeación urbana, una tarea que no se centre en la fabricación de normas “sin un verdadero pensamiento estratégico y político sobre el futuro de la ciudad”. El desafío está en implementar una herramienta capaz de imponerse a las distintas directrices de las secretarías distritales, que en muchas ocasiones funcionan sin ninguna articulación. El Taller de la Ciudad pretende convertirse en la entidad que logre captar estos esfuerzos y darle una nueva cara a Bogotá en un plazo de 20 a 30 años. Por ahora el Distrito se encuentra en diálogos con la Agencia Francesa para el Desarrollo (AFD), revisando las posibilidades para definir futuras metas de financiación del proyecto en conjunto con esta entidad, como le dijo a este diario Fabrice Richy, presidente de la AFD.
– El recorrido por el centro ampliado que realizó André-Marie Bourlon y el equipo de Hábitat y Planeación del Distrito fue:
Tomaron la avenida Boyacá subiendo por la calle 80. Luego la avenida Caracas subiendo por la calle 72 hasta los cerros orientales. Siguieron el borde de los cerros para devolverse por la calle 1 hasta llegar nuevamente a la avenida Boyacá.