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El uniforme que vestía Álvaro Gonzáles Mejía, un overol azul con un sapo estampado en la espalada y la inscripción EAAB (Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá), alertó a la policía. Era la 1:30 de la mañana y González caminaba por una calle del barrio Monte Blanco (localidad Usme).
“Como últimamente están utilizando uniformes de las empresas de servicios públicos para robar, a nosotros se nos hizo sospechoso”, cuenta el patrullero Rafael Soto, de la Quinta Estación de la Policía de Usme.
El overol que llevaba el hombre de piel trigueña y bigote, estaba sucio y ajado. Cuando los policías le pidieron que se detuviera para una inspección, él, con actitud muy amable enfatiza el agente Soto, les dijo: “yo soy funcionario de la Empresa del Acueducto y trabajo en esta zona. Vengo de hacer unas reparaciones en Engativá”
El hombre les enseñó el carné de EAAB y la cédula. La información de los dos documentos coincidía. Pero ni en la central de la policía, ni en la oficina de seguridad del acueducto de Bogotá, aparecía registrado como funcionario de la empresa. “Hay una confusión. Yo sí soy empleado del acueducto. Trabajo con una empresa contratista, quizá por eso no aparezco en la base de datos”, repetía el hombre mientras los policías le pedían que se subiera a la patrulla. Días después fue judicializado por los delitos de falsedad personal y extorsión.
El mismo hombre bigotudo de uniforme azul había estado, semanas antes, en una casa de la localidad para suspender el servicio de agua. Dijo que había irregularidades en el contador, pero que el problema se podía solucionar si los propietarios le pagaban una alta suma de dinero para no reportarlos. La cuota ilegal la pagaron ellos y otros vecinos del barrio para no quedarse sin agua.
Este año la Policía Metropolitana de Bogotá ha desmantelado seis bandas que utilizaban uniformes del Acueducto de Bogotá y la empresa de energía Codensa para delinquir. Otras siete personas fueron detenidas por los mismos cargos, en la mayoría de los casos por falsedad personal. En otros por extorsión, hurto y hasta secuestro simple, porque amarraban a las víctimas y las encerraban en baños y garajes.
En Usme, los ladrones con overoles de las empresas de servicio público están en apogeo. Hace unas semanas, dos hombres con overoles de Codensa llegaron a una tienda de videojuegos. “Buenas tardes, venimos a verificar la lectura del contador”, le dijeron al administrador. No le dieron tiempo de responder. Le sacaron armas de fuego y le desocuparon toda la tienda.
En algunos de los casos los uniformados fueron contratistas de estas empresas, por eso tienen uniforme y carnés originales; pero son falsos servidores públicos que extorsionan y roban, y por esto reciben penas de por lo menos 15 años de prisión.