
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
“Sigan aguantando hambre y quédense callados”, fue el reclamo que hicieron cerca de 50 taxistas a los miles de conductores que no se sumaron al paro convocado por líderes sindicales como Hugo Ospina, presidente de la Asociación de Propietarios de Taxis, para protestar por la baja en sus ingresos, consecuencia del Pico y Placa implementado por el Distrito.
Luego de varios días de incertidumbre y negociaciones (se llegó a hablar de 20.000 taxistas en la protesta), la poca acogida del llamado a paro corroboró lo que ya habían advertido diversos expertos: resultaba poco plausible que los taxistas se unieran al paro si los representantes de las empresas afiliadoras de taxis, como Uldarico Peña (Radio Taxi Aeropuerto), se declaraban en contra de la jornada, como lo hicieron.
Si en anteriores ocasiones el llamado fue efectivo, se debió a la unión de los sindicatos de taxistas y del sector empresarial. En el año 2001, por ejemplo, cuando se impuso el Pico y Placa a estos vehículos, incluso paralizó a la ciudad con un bloqueo de dos días.
Los taxistas que se encontraron ayer en el Centro Comercial Carrera indicaron que la ausencia de sus compañeros se debe a las advertencias que hicieron varias empresas de quitarles la afiliación si participaban en la manifestación. Otros aseguraron que el Distrito también fue responsable, pues el lunes en la noche señaló que se descartaba el paro y que había llegado a acuerdos con un sector de agremiaciones que, al decir de Erminso Bermúdez, líder de Sinaltax, nunca convocaron a la jornada.
Con todo y reclamos, la movilización de los taxistas comenzó a las 10:30 a.m. desde el centro comercial. Aunque en un principio la Alcaldía señaló que no permitiría el ingreso de la marcha al Centro de la ciudad, luego dio vía libre a los conductores para llegar a la Plaza de Bolívar, con el compromiso de que no bloquearan Transmilenio.
La administración se reunió en la alcaldía con otros representantes del gremio, miembros de la ONG Ayudaltax, para tratar los temas de la profesionalización y tecnificación del oficio, seguridad social integral de los conductores y operaciones ilegales.
Hasta este martes era incierto el efecto real que tendrá en la ciudad este paro frustrado, en especial en lo que respecta a las malas condiciones laborales y de seguridad en las que trabajan unos 51.000 taxistas que, no obstante, decidieron no marchar.