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A mediados del siglo pasado Bogotá tenía 60 humedales, con 50.000 hectáreas. Hoy la capital sólo cuenta con 13 espejos de agua de 640 hectáreas. De acuerdo con una investigación realizada por la Personería de Bogotá, solo uno de los humedales existentes está en buen estado: Santa María del Lago.
Según Ricardo Cañón, personero de Bogotá, “los doce que están a cargo de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado (EAAB) y de la Secretaría Distrital de Ambiente, cinco de ellos de jurisdicción compartida con la CAR, no tienen la misma atención. Tres de ellos sobreviven gracias a la comunidad vecina y a algunas organizaciones”.
El informe anota que se evidencia invasión de zonas de ronda, procesos de relleno, basuras, escombros, lodos, disposición de aguas negras e industriales, flora invasiva, pastoreo, urbanización y construcción incontrolada en sus suelos y quemas a cielo abierto de áreas protegidas.
La Personería solicitó al Distrito declarar en estado crítico seis humedales de la capital: Meandro del Say, Guaymaral, Torca, Techo, Tibanica y Capellanía. El órgano disciplinario pidió también que otros cinco se declaren en alerta amarilla: Córdoba, El Burro, La Vaca, Juan Amarillo y Jaboque.
El órgano de control disciplinario evidenció falta de control y vigilancia policiva por parte de las alcaldías locales a los procesos de relleno, invasión y urbanización de zonas de ronda. Cañón explicó que “por ejemplo, no se han podido sanear los predios de los humedales de Torca, Guaymaral, Techo y El Burro. Allí se sigue construyendo de forma ilegal y no se registran sanciones a los infractores. Esa falta de gestión reduce progresivamente los cuerpos de agua”.
La Personería anunció que investigará a los funcionarios responsables.