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La Personería de Bogotá anunció el lunes la apertura de una indagación disciplinaria en contra de la directora del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), Liliana Pardo Gaona, por su presunta responsabilidad en los atrasos de la Fase III de Transmilenio, que comprende diversos tramos en la calle 26 y la carrera 10.
El hecho se conoce en momentos en que se ha desatado una polémica porque las obras no serán entregadas en la fecha prevista, debido a los inconvenientes de uno de los contratistas —el consorcio Transvial, del Grupo Nule y otras siete firmas—, que ha declarado problemas de liquidez.
Sin embargo, el ente de control explicó que la investigación preliminar se había iniciado por los inconvenientes en los diseños de la calle 26. Precisamente, en este punto se examinará la responsabilidad del IDU.
“Concretamente se revisará la entrega, completa y oportuna, de diseños y la vigilancia y supervisión de la ejecución de todos los contratos, en alguno de los cuales se ha solicitado incluso la declaratoria de caducidad por parte de la firma interventora”, reza un comunicado de la Personería.
Pardo será escuchada en diligencia de versión libre, luego de lo cual la Personería decidirá si le formula o no pliego de cargos. Al cierre de esta edición, se rumoraba que el alcalde Samuel Moreno le había pedido la renuncia a la directora del IDU. Esta versión, no obstante, fue desmentida por la propia Pardo. La funcionaria le aseguró a El Espectador: “Hasta donde sé, no ha llegado a mi despacho ningún documento en el que se me pide la dimisión”.
Se espera que la Alcaldía tome una decisión con respecto al futuro de las obras de la Fase III, que cuestan $315.000 millones y presentan un atraso de más del 50%. Dentro de los trabajos que tiene a cargo Transvial están dos de las intervenciones más grandes de la fase: el paso deprimido frente al Concejo y la construcción de un túnel peatonal que conectaría la NQS y la 26.