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La cara del miedo

Habitantes del sur marcharon el viernes para pedir su captura. Lo señalan de al menos 10 homicidios. Policía dice que faltan pruebas.

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La alerta ante la presencia de un supuesto psicópata que asesina mujeres antes de que salga la luz del día y recorre  localidades como Puente Aranda, Kennedy y Tunjuelito se ha extendido por el sur de la capital  generando un temor colectivo. El retrato hablado del criminal aparece en panaderías, colegios y  establecimientos del sur.

Los habitantes temen encontrarse con el supuesto autor de la muerte de Mábel Cristina Rubio, una estudiante de 20 años de la Universidad Militar que perdió la vida a las 5:10 a.m. del pasado 19 de julio, a menos de tres cuadras de su casa, ubicada en el barrio La Alquería, Puente Aranda, cuando salía a tomar el bus para ir a estudiar y fue apuñalada en el cuello.

Manuel Rubio, el padre de la joven asesinada, asegura que diariamente llegan personas a su casa a decir que han visto al sospechoso, “que saben dónde compra marihuana, dónde toma cerveza, de dónde sale por las mañanas, pero que la Policía no les cree”. Rubio, que es oficial retirado del Ejército, hizo un llamado a las autoridades para conformar un bloque de búsqueda dedicado a dar con el asesino de su hija.

Antes de que sucediera este homicidio, en la misma localidad el hombre habría tratado de asaltar a Marta Parra, de 40 años, quien salía a tomar el bus para ir a trabajar a las 5:00 a.m. y se salvó de recibir una puñalada mortal. El testimonio de Marta concuerda con el de otros habitantes: “Anda con cuchillo, en bicicleta, es alto, negro, con una cicatriz en la ceja izquierda”.

El pasado 9 de agosto, en la localidad de Usme, Laura Acevedo, de 15 años, fue asesinada a las 5:20 a.m., también a menos de tres cuadras de su casa, también salía a tomar el bus para ir al colegio, también con puñaladas en el cuello.

Sandra Cuéllar,  del comité de seguridad de Muzú, dice que   al menos ocho casos   coinciden con el modus operandi del delincuente y se escuchan cientos de testimonios de gente que lo ha visto: “Se dice que el hombre tenía una relación con una mujer que lo abandonó y lo dejó infectado de sida, que antes usaba gorra y ahora un gabán con capucha y gafas oscuras. Enviamos peticiones al director de la Policía y no contesta, cuando  opera el asesino no hay presencia de  autoridades aunque tenemos la Escuela Militar General Santander al lado. El psicópata anda suelto y el temor de los habitantes crece”.

Residentes del barrio Venecia marcharon ayer para exigir su  captura  y acciones  para proteger a las mujeres. La próxima marcha será en  Muzú el 20 de agosto.

El coronel Víctor Alfonso Rojas asevera que, junto con la Sijín, la Policía Metropolitana le sigue la pista al criminal y mediante testimonios y retratos hablados  se intenta recoger el soporte judicial necesario para ordenar su captura. 

Pero Rojas también   manifestó que el asesinato de Laura Acevedo y el episodio en que un desconocido que también iba en bicicleta, también en Kennedy, arrojó ácido sulfúrico a Deisy Valencia, de 21 años, el pasado jueves a las 6:30 a.m., “son crímenes pasionales no  relacionados con el supuesto psicópata. Hasta ahora no hay pruebas que vinculen estos casos con el de Rubio, que fue grabado por una cámara de seguridad. No podemos decir a ciencia cierta si hay un asesino en serie en el sector, aunque los habitantes vinculan su cara con cualquier homicidio”.

La senadora Gilma Jiménez, quien ha estado al tanto de los sucesos, declaró que aunque no se descarten motivos pasionales, resultan extrañas las coincidencias entre cada caso, e indicó que las autoridades deben hacer mayor presencia en las horas durante las cuales ataca el posible criminal.

El trabajo preventivo que adelantan los cuadrantes de la Policía de Kennedy, Puente Aranda y Tunjuelito incluye el plan de caminos seguros para evitar agresión a jóvenes. “Pero rara vez se ve  un Policía acompañando a un menor, sobre todo en estos barrios llenos de callejones oscuros. Cada vez que salen nuestros hijos no sabemos si van a volver”, aseguró María Magdalena Cuevas, una de las organizadoras de la marcha en la que, más que indignación, se evidenció el miedo que tienen los habitantes de encontrarse al psicópata a la vuelta de la esquina.

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