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“La casa siempre gana”: la historia de un joven ludópata que jugó su peor partido

Un simple clic hizo que Daniel* terminara en un ciclo vicioso de apuestas en línea. Su pedido de ayuda fue escuchado y un centro de rehabilitación se convirtió en su segundo hogar

José Vargas
En esta sala del Centro Augusto Chacón, asiste Daniel junto a otros compañeros para hacer parte de los talleres de baile, teatro, arte y más, como terapia para tratar su adicción al juego / José Vargas
Foto: José Vargas

Daniel* tiene 23 años, es de estatura promedio y delgado. Le gusta compartir con su familia y sobre todo con sus hermanos. Como cualquier chico de su edad, es amante del fútbol. Juega micro en su barrio, en canchas pequeñas, porque el aire ya no da. Irónicamente, aunque es su deporte favorito, fue el impulso que, combinado con vacíos en su vida, lo llevaron a ser un adicto a las apuestas en línea.

María Angélica García Puerto

Por María Angélica García Puerto

Cubre temas de seguridad, primera infancia, educación, movilidad, derechos humanos y género. _amariag
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