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El 30 de diciembre la administración de Gustavo Petro presentó la nueva máquina con la que se taparán 220 mil huecos de la ciudad en un tiempo récord. Se trata de un equipo llamado remalladora que aplica una emulsión de asfalto frío con secado rápido, que permite abrir el paso vehicular en 15 minutos.
Entonces se presentaron las ventajas de esta tecnología por su calidad y economía, que está a cargo de la empresa Green Patcher Colombia.
Pero el pasado lunes 13 de enero, el concejal Jairo Cardozo del Movimiento MIRA denunció que el contrato por $11.800 millones se había puesto en manos de una “empresa de papel” y “sin ninguna experiencia en el área de obras civiles, para realizar el parcheo de las vías en mal estado de la capital mediante la aplicación de la tecnología por inyección a presión neumática”.
El concejal basó su argumento en que pese a que el contrato de la Unidad de Mantenimiento Vial (UMV) con Green Patcher Colombia fue firmado el 27 de diciembre, la firma “fue constituida hace apenas 6 meses, registrada como proponente solo mes antes de la adjudicación del contrato, y cuyos activos únicamente ascienden a $5 millones. Además, la dirección de la empresa, registrada en la Cámara de Comercio, corresponde al Apartamento en donde reside su único accionista». Los cuestionamientos enseguida señalaron al actor Juan Pablo Posada, a quien se refería el concejal como único accionista de la firma.
El Espectador contactó a Posada, quien explicó que efectivamente él sí hizo los trámites para abrir la empresa desde mayo de 2013, pero cuando llegaron las máquinas que se importaron desde Inglaterra, inmediatamente se hizo el cambio de accionistas y quedó constituida por Green Patcher Latinoamérica y Velocity (del Reino Unido).
Antonio Fernández, presidente de Green Patcher Latinoamérica (empresa de Panamá) asociada con la empresa Velocity (del grupo Reese), contó a este diario cómo fue la llegada de estas firmas a Colombia y explicó que la filial que trabaja en la capital sí tiene experiencia.
Fernández explicó que desde la década del 90 Velocity desarrolló una tecnología conocida como Velocity Patching, que es el bacheo a presión con mezcla asfáltica hecha en frío y aplicada con presión neumática. Para eso se inventó una máquina como la que se usó el 30 de diciembre en Bogotá para hacer una demostración de cómo tapar los huecos en 15 minutos. La idea que el grupo Reese encomendó a Green Patcher Latinoamerica fue la expansión de su marca en este mercado. Un primer contrato comenzó en México en marzo de 2013.
En abril Fernández contactó a Juan Pablo Posada, (su amigo desde hace tiempo) para preguntarle si se quería integrarse al negocio del reparcheo. Así que en enero se unió a ellos y empezó a indagar con las entidades encargadas de las vías en Bogotá (Secretaría de Movilidad, IDU, UMV) para tener una cita y presentar la propuesta.
“La primera cita que tuvimos fue en mayo de 2013 con la Alcaldía. Estuvo presente el recién posesionado secretario de Movilidad, Rafael Rodríguez, La directora de la UMV, María Gilma Gómez, los funcionarios del IDU, asesores de estas dependencias y el alcalde. Se les hizo una exposición de cuánto podría costar el metro cúbico aplicado en las calles de Bogotá. Me encontré que el precio que usamos en la Ciudad de México, resultaba ser bueno aquí también. Los 336 dólares por metro cúbico resultaba menor a los 445 dólares que costaba en ese momento el metro cúbico en Bogotá”.
El empresario dice que fue entonces cuando le pidió a Posada que constituyera, lo más rápido posible, una empresa para hacer la importación de equipos y enseñar la máquina funcionando. “Por eso se constituye la compañía y posteriormente es adquirida en un 80% por Green Patcher Latinoamerica y en un 20% por Velocity. Dijeron que no tiene experiencia y es una falta de objetividad. Cuando uno abre una empresa y trae una licencia de una compañía que ya ha trabajado con anterioridad en el mismo enfoque, está trayendo esa antigüedad y esos desarrollos que se hicieron desde antes”.
También cuenta que el proceso con el Distrito duró nueve meses entre revisiones de marco legal para su contratación, qué entidad estaría a cargo del acuerdo y haciendo pruebas para probar la efectividad del nuevo método que se implementaría. Fernández dice que el anticipo autorizdo en el contrato aún no ha sido recibido, que tienen en la cuenta bancaria unos 300 mil dólares para comenzar sin éste y que están a punto de recibir la bodega donde se ubicará el centro de acopio y por ahora.
Como se lo dijo la semana pasada la directora de la UMV a este diario, el contrato pese a haber sido firmado en diciembre 27, aún no tiene acta de inicio oficial. Green Patcher Colombia todavía está en trámites con las aseguradoras para revisar la mejor opción de la póliza que cubrirá el contrato.
Respecto a las dudas acerca de por qué la UMV contrató directamente a Green Patcher Colombia, en el contrato (revisado por este diario) se justifica este trámite debido a que la tecnología de esta firma o se ha aplicado en la capital y la ley permite la modalidad de contratación directa para “los contratos para el desarrollo de actividades científicas y tecnológicas”. En este caso, la actividad a la que acudió el Distrito es una transferencia tecnológica que implica la asimilación, adaptación y apropiación de nuevas tecnologías nacionales o extranjeras.
Por ahora la nueva empresa que tapará los huevos parece tener todo en orden. Lo importante, en todo caso, será también la calidad de su producto. Este lunes, vecinos de la calle 134 con carrera 10, al norte de la ciudad, reportaron a este diario que uno de los reparcheos hecho en la presentación del 30 de diciembre ya estaba averiado. Fernández dijo que todo trabajo será garantizado y como lo dice el contrato, habrá reparación en los casos como este. Explicó que el daño se debe a que allí había un hueco con daños estructurales.