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La medianoche, cuando más matan en Soacha

El incremento en los homicidios fue del 68% de 2010 a 2013. La mayoría de víctimas tenían entre 15 y 29 años. Preocupante panorama ante la llegada de 160.000 familias a nuevos proyectos de vivienda.

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En Soacha no se están viviendo buenos tiempos. Tan sólo al revisar las más recientes cifras de asesinatos y delitos, reportadas por la Policía de este municipio vecino de Bogotá, se hace evidente una realidad que había pasado desapercibida y que podría revelar un problema que se está saliendo de las manos: en los últimos cuatro años los asesinatos vienen aumentando, al punto de acumular un incremento cercano al 68%.

Entre 2010 y 2013, Soacha ha sido escenario de 627 asesinatos (579 hombres y 48 mujeres), cuyo número ha venido en aumento año tras año. Mientras en 2010 se registraron 115 homicidios, es decir, casi 10 casos mensuales, el año pasado la cifra fue de 194 asesinatos, que corresponde a casi 17 al mes. El panorama este año no parece mejorar. Hasta finales de febrero, según datos de la Fiscalía, en esta población se registraban 43 homicidios, lo que equivale a casi 22 muertes violentas mensuales.

En detalle

Al analizar con detenimiento las estadísticas y las características de los asesinatos se encuentra que los jóvenes son los más afectados por la ola de violencia que ha cobrado la vida de 13 niños (entre 10 y 14 años), 109 menores (entre 15 y 18 años ) y 250 jóvenes (entre 18 y 29 años). En total suman 372 víctimas jóvenes, que representan el 60% de las muertes. Es decir, por cada 10 asesinatos, seis de las víctimas son jóvenes.

La mitad de los asesinatos ocurrieron los fines de semana, entre viernes (72), sábado (100) y domingo (158), sumando 330 crímenes. Y en cuanto a horarios, aunque se podría decir que los asesinos actúan a cualquier hora, un gran número de homicidios ocurrieron en la medianoche. Mientras entre las 6:00 de la mañana y las 6:00 de la tarde se registraron 247 homicidios, el resto fue en la noche, con mayor concentración entre las 7:00 p.m. y la 1:00 a.m., con casi 300 casos .
El arma de fuego es la preferida por los criminales. De los 627 casos reportados en los últimos años, 475 han sido realizados con este tipo de armas, mientras 134 fallecieron luego de ser apuñalados. A estas cifras se suman 14 asesinatos a golpes (con armas contundentes), como ocurrió con la señora Blanca Jazmín Infante, muerta en mayo del año pasado, o casos tan preocupantes como la muerte de un joven (N.N.) que fue incinerado con gasolina. Lo que llama más la atención es que de esta estela de muertes violentas, 542 ocurrieron en vía pública, muchas ante establecimientos o sectores llenos de testigos.

En contravía

Las cifras, sobre las que aún nadie ha rendido cuentas, contrastan con la tendencia general de reducción de homicidios en el país. Mientras el Gobierno celebra la reducción del 8%, en las cifras de muertes violentas en el país entre 2012 y 2013, y Bogotá por su parte también cerró el año pasado celebrando la tasa de homicidios más baja en los últimos 30 años (con 17 casos por cada 100.000 habitantes), en Soacha parece que esta tendencia va en contravía: el año pasado la tasa fue de casi 40 asesinatos por cada 100.000 habitantes.

¿Con qué se encontrarán entonces las 160.000 familias que llegarán a Soacha en los próximos años, a los proyectos de vivienda que entregará el Gobierno? Una pregunta válida si se tiene en cuenta que son proyectos ubicados en un municipio que no da abasto con las camas para urgencias, ni con la cobertura de servicios públicos, como ha insistido el personero municipal, Henry Sosa. Y otro contraste más: dentro de Soacha, la más caliente de sus seis comunas es Cazucá, donde las cifras de asesinatos en los últimos años se ha triplicado.

Mientras tanto, en esta tierra sin ley en la que se ha convertido Soacha, siguen siendo pan de cada día los toques de queda; los panfletos de los que grupos al margen de la ley que anuncian el comienzo de otra jornada para “limpiar y picar” a todo el que perturbe la tranquilidad, y el desplazamiento de cualquier líder social de la zona.

Parece, también, que siguen sin ser escuchadas las advertencias que ha hecho la Defensoría del Pueblo desde 2011 sobre estas bandas criminales ligadas a grupos desmovilizados del paramilitarismo. Alertas que también se hicieron en 2008 cuando se advirtió sobre el reclutamiento de menores y la resistencia estatal a atender las recomendaciones del Sistema de Alertas Tempranas, en momentos en los que salió a la luz pública el caso de los 19 jóvenes víctimas de ejecuciones extrajudiciales a manos de militares.

Hasta el momento la Gobernación ha adelantado mesas de trabajo con la Policía, la Fiscalía, la Personería, la Defensoría y la Unidad de Víctimas de la Nación, en las cuales se ha hablado a puerta cerrada de los casos de amenazas a líderes y estudiantes de comunas como Cazucá. No obstante, no hay respuestas claras ante la situación. Apenas hace unos 10 días la Policía ordenó la llegada de 150 uniformados para reforzar la seguridad. Sin embargo, para algunos habitantes de la población estas medidas parecen escasas ante el problema creciente de violencia que afecta a Soacha mes a mes, si se tiene en cuenta la cantidad de habitantes que hay y los nuevos que llegan cada semana.

Para conocer más sobre la situación que se vive en zonas de Soacha como Cazucá, les la historia que realizó Vice Colombia sobre cómo opera allí la limpieza social lea: ‘Pasamos la noche en Cazucá y descubrimos cómo opera la limpieza social’

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