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La polémica ampliación del Cementerio del Norte —en la calle 68 con carrera 34—, anunciada en mayo de 2009, volvió a ser protagonista esta semana luego de que algunos vecinos del camposanto decidieran de nuevo levantar sus voces para quejarse públicamente. Unos se niegan a vender sus viviendas al Distrito para las obras. Otros exigen por ellas más dinero del que las autoridades les ofrecen. La disputa pasa hoy por 12 resoluciones de expropiación que podrían hacerse efectivas en los próximos días, amenazas de demandas, súplicas y noches de preocupación para varias de estas familias, muchas con decenas de años de residencia en el barrio La Merced Norte.
La dramática compra de los 24 predios necesarios para que la administración distrital, en cabeza de la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (Uaesp), pueda realizar los trabajos para dotar de espacios complementarios el lugar es, sin embargo, apenas la punta de un iceberg que, tal parece, le traerá más de un problema al gobierno del alcalde Samuel Moreno.
Como es conocido, el proyecto del Cementerio del Norte forma parte de una iniciativa más ambiciosa llamada Plan Maestro de Cementerios y Servicios Funerarios (Pmcsf), establecido a través del Decreto 313 del 15 de agosto de 2006, que determina drásticos cambios en los 25 camposantos que tiene la ciudad.
El 31 de diciembre de 2019 es el día máximo del plazo que la norma da a las autoridades para ejecutar el Pmcsf. El decreto contempla la construcción de parqueaderos, oficinas para trámites legales, salas de velación y adecuación de recintos para inhumación, exhumación y cremación, entre otros puntos. La idea es centralizar los servicios funerarios, que serían concesionados —entregados por el gobierno local a una empresa—, y que los usuarios puedan encontrar todo en un solo lugar.
Un Plan Maestro que está en una de sus primeras etapas, cuyo costo global está aún por definir, y que a pesar de ello ya está generando inconformismo en diferentes sectores. Se trata de una controversia que va más allá de las inquietudes planteadas por los vecinos de La Merced Norte y que, incluso, motivó una demanda ante el Tribunal Administrativo de Cundinamarca por una supuesta vulneración de la libre competencia.
Al menos eso aseguran los empresarios de las agencias funerarias de la capital, quienes consideran que sus negocios podrían verse afectados una vez el Distrito asuma la prestación de los servicios exequiales en los cuatro cementerios públicos de Bogotá —Norte, Sur, Central y Parque Serafín—, cuyos usuarios son por lo general de estratos 0, 1 y 2.
“Quieren apoderarse de todo. Están monopolizando el servicio funerario”, dice Juan Bautista, gerente de ABC Agencia Funeraria Claret, que funciona en el sur de la ciudad. Bautista cuenta que por $950.000 su empresa ofrece desde la caja hasta la bóveda, “pasando por los avisos, el coche mortuorio, los arreglos, la sala, la tramitología, un bus para acompañantes y los arreglos florales”, y que no cree que “ahora la Alcaldía vaya a ofrecer lo mismo por menos”.
El empresario asegura: “Sirvo a la gente de los estratos más bajos, la misma que usa los cementerios públicos. Estoy seguro de que ellos se afectarán con esta nueva medida”.
Otro administrador de funerarias, quien ha estado en medio de la polémica como líder de la demanda y prefirió que se omitiera su nombre por seguridad, le dijo a El Espectador que le preocupa que “la entidad encargada del proyecto es la misma que nos regula a todas las funerarias de la ciudad. Es decir, prácticamente, la Uaesp nos va a vigilar y a la vez va a competir con nosotros”.
En la demanda que estos empresarios, a nombre de Fenalco, interpusieron contra algunos artículos del Pmcsf, pidiendo la nulidad de los mismos, se argumenta además en que el Plan Maestro no tiene reglamentación y se está ejecutando “a criterio de los funcionarios de la Uaesp”, como explica Armando Franco, presidente del comité funerario de Fenalco, donde se agrupan unas 50 empresas del sector.
“Los van a sacar”
Los empresarios de las agencias funerarias encontraron en el concejal del partido de la U Andrés Camacho Casado un aliado incondicional para su causa. Camacho presentó una proposición en el Concejo para un debate de control político a la directora de la Uaesp, Miriam Camacho, para que explique los pormenores del Plan Maestro y responda las inquietudes de los empresarios y la comunidad.
Según el concejal, el Cementerio del Norte no tiene licencia y, por tanto, no puede ser ampliado, como lo pretende la Uaesp. “El Estado no debe ir en contra de los habitantes y las empresas. Creo que a los de las funerarias los van a sacar del negocio”.
Camacho dice que no entiende cómo se adelanta el proyecto de ampliación sin licencia o plan de regularización. “Lo peor es que se cite a los propietarios de los predios para que vendan, con amenaza incluida de expropiación”.
“Proyecto necesario”
El decreto que establece el Plan Maestro de Cementerios y Servicios Funerarios señala que uno de los propósitos principales del mismo es reducir los impactos negativos —ambiental, sanitario y urbanístico— de los camposantos y “promover el acceso de la ciudadanía a los servicios funerarios a menores costos”.
“Es un proyecto necesario”, sentencia Henry Nieto, coordinador de cementerios de la Uaesp. El funcionario explica que básicamente se trata de una optimización de los camposantos que contará con barreras sanitarias y ambientales para no afectar a los vecinos, y los convertirá en lugares a la altura de unidades urbanas parques-cementerios como el General, de Santiago de Chile, y La Recoleta, de Buenos Aires.
“Tendrán salas de velación pequeñas. No afectaremos a ningún empresario con esto. Lo que vamos a hacer es beneficiar a las poblaciones de bajos estratos con precios cómodos”.
Por su parte, Ninfa Lucía Santana, abogada asesora de la Uaesp en la compra de predios, explicó que el proyecto tiene un plan social. “Nuestra política no es atropellar a la gente. Queremos que ellos conozcan sus derechos. Nunca amenazamos con expropiar, pero sí dejamos claro que el interés general prima sobre el particular”.
¿Nación vs. Distrito?
Un elemento más de la polémica por la modernización de los cementerios de Bogotá es sin duda la Resolución 1447 de 2009 del Ministerio de la Protección Social, “por la cual se reglamenta la prestación de los servicios de cementerios, inhumación, exhumación y cremación de cadáveres”. La norma ordena que los camposantos deben estar “separados de viviendas, conjuntos residenciales y recreacionales… plazas de mercado y colegios”, por lo que no se entiende que el Distrito amplíe los de la ciudad. Sin embargo, la Uaesp considera que el Plan Maestro no va en contravía de la regla del Gobierno Nacional, pues los cementerios “no son trasladables”, pero sí se pueden modernizar. Así lo explicó Henry Nieto, coordinador de cementerios de esa entidad.
No se harán más bóvedas u hornos
El Plan Maestro de Cementerios y Servicios Funerarios del Distrito incluye los 25 cementerios que hay en la ciudad. Una de sus metas es ofrecer el servicio de cremación en el Cementerio Central, aunque en el resto de camposantos no se construirán más bóvedas u hornos crematorios. Se levantarán capillas, baños públicos, laboratorios locales para el comercio organizado y oficinas de administración. La idea, según la Uaesp, es promover el acceso de la ciudadanía a estos servicios por menores costo, pues como dice el decreto que establece el Plan, “Bogotá reporta 49,6% de la población en pobreza”.