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Las autoridades de la capital habrían tenido contacto con Freddy Armando Valencia, el asesino de Monserrate, en agosto de 2014, mientras la alcaldía y la Policía realizaban actividades sociales y de censo en la zona donde vivía el hombre.
Según informó el general Guatibonza a Blu Radio, “nosotros fuimos a la zona a hacer censo y a recomendarles a las personas que estaban allí, incluido Valencia, que dejaran la zona y se fueran a un lugar más seguro”.
Así mismo, el comandante de la Policía de Bogotá aseguró que para la época no existían denuncias sobre las desapariciones, ni se imaginaba que en el lugar hubiera cuerpos enterrados, “tan cerca de un basurero”.
Fredy Armando Valencia, de 34 años, fue un silencioso asesino en serie que por años operó en inmediaciones del cerro Monserrate sin que nadie se hubiera percatado de su accionar criminal, hasta el momento de su captura. Su aprehensión no fue el resultado de una exhaustiva investigación, sino más bien de un golpe de suerte.
El día de la captura, un grupo de uniformados que patrullaba la zona, vieron a Valencia en actitud sospechosa. Esto los llevó a realizar una requisa de rutina y fue en ese momento que hicieron el atroz hallazgo: en su poder encontraron unas bolsas negras, en las que había restos óseos.