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En Doña Juana, los problemas y las excusas cada año son las mismas. Por un lado están las deficiencias operativas y de infraestructura, como la falta de chimeneas para evitar la acumulación de gases, una nueva planta de tratamiento de lixiviados (líquidos que producen las basuras) y vías internas. Por el otro está el déficit de recursos que, según el consorcio CGR, operador del relleno, limita su administración. Todo se refleja en graves problemas ambientales, como la contaminación del río Tunjuelo y el aumento de vectores que afectan a los habitantes del Mochuelo. (CGR, ¿operador vitalicio del relleno Doña Juana en Bogotá?)
La solución, según el Distrito y los encargados del Doña Juana, es destinar más recursos para operar el basurero. Por esta razón, el año pasado le hicieron una petición a la Comisión Reguladora de Agua Potable y Saneamiento Básico (CRA): aumentar la tarifa de aseo en Bogotá y, de manera concreta, actualizar el monto que se paga por la disposición de residuos. Aunque la petición se hizo con llamado de urgencia, el caso sigue en estudio. (Doña Juana: 20 años de la catástrofe ambiental)
La crisis se hizo más evidente el año pasado, cuando se intensificaron los problemas por la falta de inversión en Doña Juana. Fueron tan palpables los incumplimientos de CGR que fue objeto de una multimillonaria multa impuesta por la Superintendencia de Servicios Públicos y tres más por la Uaesp. Esto sin contar las investigaciones de la Contraloría, la Fiscalía, la Personería y la CAR. Este año, los problemas están reapareciendo. (Los pecados de Doña Juana)
La tarifa
Si bien cuando se firmó en 2010 el contrato con CGR se pactó una tarifa fija, y se suponía que era suficiente para que el negocio fuera rentable, en los últimos años el operador ha advertido de un desequilibrio económico. Su explicación es que todo tiene origen en los inconvenientes con la pasada administración: el cambio de reglas de juego y la falta de pagos a tiempo, lo cual retrasó inversiones claves.
Uno de los cambios, por ejemplo, fue el porcentaje de dinero retenido por la Uaesp para los trabajos que se deben hacer una vez se clausure el relleno. El contrato inicialmente hablaba de una retención del 6,3 % y la pasada administración lo subió al 10 %, lo que disminuyó el flujo de caja. Además, no les pagaron actividades de aprovechamiento ($1.400 millones), ni 350.000 toneladas de residuos mixtos ($6.000 millones). A esto se sumó el lío con la planta de lixiviados, uno de sus mayores incumplimientos ambientales. Esto llevó al consorcio a tener un endeudamiento del 90 % e incumplir el pago de impuestos y a proveedores.
Por todo esto, CGR insiste en la necesidad de, al menos, equiparar la tarifa de aseo en Bogotá con la que se paga en otras ciudades. En la actualidad, dicen, se le pagan a Doña Juana casi $20.000 por cada tonelada de basuras que recibe, mientras que en otros rellenos pagan hasta $34.000. La CRA sigue sin responder a la solicitud.
Esta semana, ante nuevas dificultades en la recolección de basuras y en la disposición en el relleno, así como el cierre de una terraza de disposición por orden de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (todo supuestamente por culpa de las lluvias), la directora de la Uaesp, Beatriz Cárdenas, aseguró que el Distrito realizó los pagos correspondientes a CGR por su servicio, pero que los inconvenientes provienen de la falta de recursos para la operación. “La actual regulación tiene unos costos que sólo cubren el 50,9 % de la tarifa de disposición y estamos a la espera de que la CRA tome una decisión lo más pronto posible”, dijo. Palabras más, palabras menos, la funcionaria trasladó la responsabilidad de la óptima operación del relleno a la comisión.
La CRA
Con las miradas puestas en la CRA, la entidad salvó su responsabilidad. Por un lado dijo que la solicitud se estudia desde septiembre, cuando se hizo la petición, y está en manos de cuatro expertos comisionados para este tema que se rigen por unos parámetros específicos y tienen hasta agosto para tomar una decisión. Ante las insinuaciones de que la lentitud para definir esta petición afecta la calidad del servicio, la entidad aclaró: “La CRA es ajena a cualquier demora en los pagos del Distrito al concesionario y a la prestación del servicio de aseo”.
Para el viceministro de Aguas, Jorge Carrillo, esto no es tan cierto, ya que tanto el Distrito como CGR están solicitando el aumento en la tarifa para mejorar el servicio. Una necesidad inmediata, si se tiene en cuenta que a Doña Juana llegan los desechos de más de 10 millones de personas. “El llamado es a que esta situación no se nos puede salir de las manos. Cada día son más frecuentes los cierres, colapsos y repercusiones por cuenta de la falta de recursos. Eso se debería tener en cuenta para darle prioridad”.
Lo que se hará
Si la CRA autoriza el aumento de la tarifa, dice Carrillo, serían más los beneficios que los perjuicios. A pesar de que habrá un aumento en la tarifa para los usuarios, el funcionario dice que “prima la responsabilidad ambiental que hacer un mínimo aumento y continuar con los problemas del relleno”, dijo.
Los intereses del relleno están puestos en que el aumento para los estratos 1, 2 y 3 sea de 23 % y para los estratos 4, 5 y 6 del 27 %. Señalan que de este modo se reduciría el desequilibrio en los costos operacionales y así podrían cumplir con la construcción de la planta de lixiviados, que debió estar lista en 2010, así como la instalación de las chimeneas, la reubicación de pobladores y las obras de mantenimiento y construcción de las vías en el relleno.
De paso serviría para destrabar la negociación que adelanta el socio mayoritario de CGR, la brasileña Estre Ambiental, del 51 % de sus acciones con el grupo francés Suez, dueño de Aguas de Barcelona. Los europeos quieren entrar al negocio de las basuras en Bogotá, que por año le representa a CGR ingresos cercanos a los $36.000 millones. De lograr el aumento de la tarifa, este monto se triplicaría.
Por ahora, lo único cierto es que los problemas en Doña Juana persisten. La Uaesp pidió a los operadores adoptar planes de emergencia para que la ciudadanía reciba el menor impacto, mientras que CGR se comprometió a que esta semana solucionaría los inconvenientes. Pequeños paños de agua para los líos que ha tenido el relleno en los últimos 20 años, del que, por otro lado, el Distrito espera aumentar su vida útil hasta el 2070.