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¿La vida por un equipo?

Aunque la Policía dice que puede ser un caso aislado, su familia asegura que lo mataron por llevar una camiseta de Millonarios.

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“Doble triunfo… matamos a un hincha de millos en Galerías y ganamos el clásico”. Este mensaje de un twittero identificado como Leonardo González que causó indignación en la red social ayer, traduce la cruel problemática que una vez más terminó cobrando la vida de un menor el miércoles en la tarde.

La camiseta de Millonarios la había comprado esta misma semana para ir al clásico contra Santa Fe pero no alcanzó a ver el partido. Se llamaba Johan Nicolás Coy, tenía 17 años y cursaba 9° grado de bachillerato.

Según la versión de la Policía, a eso de las 2:30 de la tarde el joven estaba caminando solo en cercanías del Estadio El Campín en la calle 57 con carrera 24. A esa misma hora un grupo de hombres que aún no han sido identificados lo apuñalearon dejándolo gravemente herido. El joven falleció en el Cami de Chapinero a donde lo trasladó una patrulla.

Por eso, hasta ayer en la tarde la Policía y la secretaria de Gobierno, Mariella Barragán, insistían en que no había ninguna prueba que demostrara que su muerte estuviera relacionada con barras bravas.

Pero otra cosa piensa la familia del muchacho: “Él no tenía problemas con nadie, no pertenecía a ninguna barra brava, no entiendo por qué lo mataron sólo por llevar esa camiseta”, dice con las voz quebrada el papá del joven, Jesús Emilio Coy.

A las 2:30, con la camiseta puesta, parecía un hincha más. Sin ese color azul en cambio, era un estudiante, un novio adolescente que ayudaba en un almacén de zapatos, un tolimense que soñaba con entrar a estudiar al Sena para ayudar con los gastos a su papá, quien sobrevive gracias a las ventas ambulantes.

De comprobarse que sus agresores fueron hinchas, su muerte sería una derrota más para el Distrito en este tema, pese a que la Secretaría de Gobierno no ha ahorrado esfuerzos para que los hinchas convivan en armonía, con programas como Goles en Paz, en que le se busca capacitar a los jóvenes, y medidas como la de prohibir el ingreso al estadio El Campín para las barras con mal comportamiento. Todo porque aún muchos hinchas no conciben la pasión del fútbol desligada de la violencia . Esta es la hora en la que la Secretaría desconoce cuántos muchachos han muerto en estas condiciones en el último año.

Aunque, para un clásico como el del miércoles, alrededor de mil uniformados custodiaron la zona, sólo se percataron del ataque del joven cerca de una hora después. En lo corrido del año, 900 aficionados han sido conducidos a las Unidades de Justicia después de protagonizar algún ataque. Pero la Policía reconoce que aún no han podido capturar a ningún agresor como los que terminaron con la vida de Johan Nicolás.

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