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En Bogotá existen, según cifras del Distrito, cerca de cinco millones de metros cuadrados dedicados a la construcción, entre proyectos públicos y privados. De éstos provienen más de cuatro millones de toneladas de escombros que, de no manejarse responsablemente, pueden convertirse en una pesadilla ambiental para la capital.
Para disminuir los impactos que las obras tienen sobre el medio ambiente, la Secretaría de Ambiente estructuró la Guía de manejo ambiental para el sector de la construcción, que cuenta con un capítulo especial para el tratamiento de los escombros.
De acuerdo con cifras de la propia Secretaría, si las constructoras pusieran en marcha estrategias de aprovechamiento del agua (como sistemas de captación de la lluvia), el consumo de este recurso, necesario para operaciones como el corte de ladrillos, se podría disminuir en 60%.
“La guía busca el aprovechamiento de los residuos sólidos, la reutilización de los escombros y disminuir la contaminación por cuenta del material particulado que sale de las construcciones”, afirmó Juan Antonio Nieto, jefe de ese despacho. De acuerdo con Nieto, además de la guía, la entidad creó el programa “Acercar Infraestructura”, al cual se han vinculado 29 empresas constructoras para capacitar a su personal en prácticas ambientalmente sostenibles dentro de este oficio.
La meta de la Secretaría es que para 2010 se visiten 700 sitios de obra para verificar el cumplimiento de la normatividad en materia ambiental. En el 56% de las obras visitadas hasta el momento la entidad ha encontrado que se han vertido sedimentos al sistema de alcantarillado. Los residuos sólidos presentan un inadecuado manejo en la mitad de los lugares visitados. En el 44% de los casos los escombros no son manejados adecuadamente y, además, se presentan emisiones de material particulado al aire. Por último, el 35% de las construcciones analizadas por la Secretaría de Ambiente registran un manejo inadecuado del agua, que resulta en desperdicios y contaminación en los ríos y quebradas, entre otros.