Publicidad

Las disculpas que tardaron 19 años

La institución pidió perdón a la familia de la niña violada y asesinada en 1993 por un agente en una estación en la capital.

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

“¿Qué le puedo decir? Violaron a mi hija, la mataron, me destituyeron de la institución y me acusaron de ser el asesino. Creyeron que yo era un demente y lo único que pude hacer fue tratar de sobrevivir y demostrar mi inocencia”. Así resume Pedro Vásquez lo que tuvo que vivir hace 19 años, cuando su hija fue encontrada agonizante en uno de los baños de la Estación III de Policía de Bogotá y horas después murió en un hospital de la ciudad.

Sin olvidar ningún detalle de ese domingo de febrero de 1993, en el que perdió a su única hija y de paso su reputación, Vásquez dice que hace varios años que perdonó a los que lo acusaron injustamente. Sin embargo, califica lo que pasó ayer como un acto memorable en la justicia del país: la Policía Nacional le pidió disculpas por el crimen de su hija.

El general Édgar Vale Mosquera, inspector general de la Policía Nacional, lo reconoció públicamente: “Hoy todos los policías estamos profundamente avergonzados por este horrendo crimen… Públicamente pedimos perdón por los hechos cometidos por un agente que era miembro de la Policía Nacional”.

Era domingo. Antes de ir a misa, la niña Sandra Vásquez, de 10 años, llegó a la Estación III de Policía con su madre. Iban a buscar a su papá para que les diera algo de dinero con qué comprar los útiles escolares. Vásquez había sido trasladado y no se encontraba en el lugar. Ellas no lo creyeron.

Por eso, la niña entró corriendo a la estación y buscó a su papá. Desde que llegó, el entonces agente Diego Blandón se aprovechó de su condición de policía para engañarla —así quedó determinado por investigaciones posteriores—: la llevó a un baño, donde abusó sexualmente de ella y luego la estranguló. La madre sólo encontró la escena del horror.

El primer sospechoso fue su padre, como lo recuerda el coronel retirado Luis Laureano Burgos Velasco, quien fue su abogado y el único que confió desde el principio en su inocencia: “Fue su esposa la que lo acusó, y de ahí en adelante la Policía, la Fiscalía y todos se pusieron en contra de él”. Tanto así que estuvo durante cuatro meses recluido en la cárcel de la Policía.

Sólo hasta que las pruebas de ADN hechas en 1995 por el FBI en Estados Unidos demostraron que Blandón había sido el autor del crimen, Vásquez dejó de ser considerado sospechoso. Nunca fue reintegrado a la Policía ni pudo volver con su esposa. Ahora será indemnizado por parte de la institución.

En febrero de 2011 el Consejo de Estado le ordenó a la Policía que se disculpara públicamente con la familia de la niña. Ayer, Sandra Guzmán, la madre, fue la gran ausente. Sólo asistieron Vásquez, una de sus hermanas y el coronel retirado Luis Burgos.

De nuevo en su trabajo como mensajero, Vásquez resume así lo sucedido: “La justicia no cojea sino que se arrastra, y el buen gesto de la Policía Nacional, que está reconociendo que un gravísimo hecho causó mucho dolor a mi familia, no puede dejarme más que un alivio después de tanto tiempo”.

Conoce más

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido