
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Bogotá completa 10 días en alerta amarilla, como medida de contención al avance de los contagios del nuevo coronavirus en la ciudad. Aunque, en principio, el decreto fortalecía el esquema de salud, pedía a los ciudadanos autocuidado y a las empresas implementar el teletrabajo, el aumento de casos llevó a ordenar un simulacro de aislamiento que obligó a todos los ciudadanos a permanecer en la casa, a menos de que sea para algo que esté contemplado dentro de las excepciones.
Si bien la medida se originó en la ciudad, se sumaron tres departamentos que son parte de la Rape (Región Central), como Cundinamarca, Santander y Boyacá, con los que se coordinaron las acciones necesarias para tratar de identificar cuándo la gente está obligada a salir y de esta manera ajustar las condiciones que regirán durante la cuarentena nacional anunciada por el presidente Iván Duque.
Desde la hora cero, la decisión ha sido bien acogida por la mayoría de los ciudadanos, lo que demuestra que el éxito de una circunstancia restrictiva está en la activa participación ciudadana. “Bogotá es una capital maravillosa, donde la gente no necesita un policía al lado para hacer caso, se autorregulan y autocontrolan. Los resultados son positivos y hay pocas excepciones donde antes de la fuerza hemos aplicado la pedagogía, por ejemplo con los call center con niveles de personas que no estaban permitidos y comercios que abrieron sin permiso”, señaló el secretario de Gobierno, Luis Ernesto Gómez.
Tan solo el primer día se interpusieron 200 sanciones a personas que incumplieron las condiciones del simulacro, se cerraron 24 locales comerciales que abrieron sin autorización y se encontraron 17 extranjeros que violaron la cuarentena y el aislamiento obligatorio. Lo que demuestra que, si bien se ha contado con el apoyo y respaldo de los habitantes, hay falencias que se han desnudado en el camino, algunas de las cuales han sido acciones que debieron implementar otras administraciones, pero aplazaron, y otras que se han generado por el pánico colectivo.
Para comenzar está el reto de tener que enfrentar tres emergencias al tiempo en la ciudad: no solo la llegada de la covid-19, sino la alerta amarilla por contaminación del aire y la temporada de lluvias, estas últimas con una fuerte incidencia en el aumento de enfermedades e infecciones respiratorias. Si bien se ha unido el sector público con el privado para fortalecer la atención médica domiciliaria, la Personería de Bogotá dio cuenta de que un significativo porcentaje de EPS actualmente no cuentan con un protocolo para atender a los pacientes que solicitan servicios médicos y que presenten los síntomas relacionados con el virus.
Se ha identificado que muchas de las entidades no tienen claros los protocolos y solo cuatro dan asesoría telefónica o en línea sobre la enfermedad a sus usuarios, lo que se evidencia por las múltiples denuncias que a diario hacen ciudadanos, algunos con síntomas de enfermedades respiratorias y otros que, pese a que presentan síntomas, no han tenido la atención correspondiente.
El pánico también ha tenido las tiendas llenas. Desde el pasado fin de semana se vieron supermercados y minoristas llenos de personas que se aprovisionaron de comida y elementos de aseo. Tales fueron las circunstancias, que muchos tuvieron que impedir la compra de más de dos productos de una misma línea y pese a que esta semana llegó cerca de un 25 % más de frutas y verduras a Corabastos, el jueves ingresaron tantas personas, que tuvo que cerrarse parte de la vía principal y limitarse la entrada a la central de abastos.
Las condiciones también dejaron en evidencia la falta de coordinación entre el aeropuerto El Dorado y la ciudad, lo que terminó costándole la cabeza al director de Opaín, el operador de la terminal aérea. “Si le queda grande administrar el aeropuerto que nos lo devuelva. ¿Le vamos a ampliar la concesión cuando no está demostrando que le queda grande administrar la actual?”, dijo esta semana la alcaldesa Claudia López al criticar las medias que se han tomado para controlar el ingreso de la covid-19 a la ciudad.
Los aciertos
Pero no todo ha sido malo. La Alcaldía ha demostrado que sabe trabajar en equipo a pesar de las circunstancias. Tan solo hay que ver cómo luego de plantear el simulacro de cuarentena, pudo articularse con el departamento para tomar medidas conjuntas y de esta manera evitar efectos adversos para ambos territorios. De esa coordinación surgió la decisión de cerrar los peajes durante el puente festivo, para evitar aglomeraciones en municipios como Girardot, Fusagasugá, Anapoima, La Mesa y Villeta, a donde llegaron personas que pretendían vacacionar el fin de semana.
Asimismo, entre los municipios de la Rape se dictaron las medidas para evitar un posible desabastecimiento en la región. “Hemos logrado un trabajo absoluto en equipo, no solo en las medidas que buscan generar conciencia en la ciudadanía, sino también en la preparación de la red de salud frente a lo que se viene. Todos disponiendo de la información y los equipos de manera conjunta”, afirmó el gobernador de Cundinamarca, Nicolás García.
Una vez terminado el simulacro, el miércoles comenzará la cuarentena, que por 19 días declaró el Gobierno Nacional y que de acuerdo con Mauricio Bustamante, exsecretario de Salud de Bogotá y hoy asesor de la municipalidad de Lima en la crisis por la covid-19, es necesaria para evitar un pico en los contagios. “El virus vuelve cuando la gente vuelva a la normalidad. Los grandes desafíos que tiene el país son la cuarentena y dejar de hacer pruebas de contagio aleatorias y pasar a las masivas. Las pruebas no son baratas, pero ante un estado de emergencia se deben transferir recursos de otros sectores, porque al fin de cuentas es una batalla contra un enemigo invisible”.
Los retos
En medio de todo están las tareas que quedan pendientes. Por ejemplo, la alcaldesa Claudia López indicó que, “a pesar de una alta confianza de la gente, nos hace falta hacer más pedagogía sobre esta triple amenaza para los cuidados. La gente entiende el aislamiento y el lavado de manos, pero no que en la casa no debe haber un acercamiento estrecho”.
También está el reto, en los colegios y universidades, de mantener las clases, la calidad y asegurar la permanencia de los estudiantes tanto en las clases virtuales como en las que se impartirán a distancia, para quienes no tienen acceso a internet. Al respecto, Andrés Castillo, subsecretario de Calidad y Pertinencia de la Secretaría de Educación, indicó que esta es una tarea que los compromete a todos. “Hoy tenemos herramientas para que los estudiantes puedan contar con elementos pedagógicos para trabajar en casa. Esperamos terminar la situación actual con una experiencia valiosa de haber trabajado en casa con el apoyo de las familias”.
El último gran reto tiene que ver con la atención a la población vulnerable. Es decir, los habitantes de calle, trabajadoras sexuales, migrantes y comerciantes informales que, de forma directa, se ven afectados por las medidas que se han tomado para mitigar el virus. Esto lo acepta Xinia Navarro, secretaria de Integración Social, quien asegura que el simulacro evidenció el nivel de respuesta del Distrito. “Estamos analizando el panorama para hacer la transformación que se necesita de nuestros servicios en poco tiempo. Hay condiciones sociales y psicológicas que son muy fuertes, por ejemplo para las personas mayores, por lo que necesitamos consolidar aislamientos felices”.
Además, se dispuso de cuatro alojamientos temporales para atender población vulnerable y de los Centros de Integración Social, para recibir a 5.210 personas de bajos recursos. Sumado a esto, la Secretaría de Hacienda creará la Unidad Distrital de Transferencias Monetarias, que no servirá para atender a los empleados informales en esta emergencia, sino para unificar las ayudas que presta el Distrito. “Vamos a poder hacer una medición y lograr lo que determina nuestro plan de desarrollo: dar la garantía de un ingreso mínimo que les permita a las familias bogotanas vivir dignamente”, señaló el secretario Juan Mauricio Ramírez.
Las actuales condiciones demuestran que la ciudad apoya las acciones que ha tomado Claudia López y, más allá de eso, que está dispuesta a apoyar las medidas que sean necesarias, por lo que ahora se viene un año en el que la disciplina y la integralidad serán esenciales para recuperar a la ciudad, que por ahora debe equiparse con todo lo que tiene para enfrentar la cuarentena.
* * *
*Este fin de semana, cuando estamos todos en casa para cuidar nuestra salud y la de nuestros familiares, puedes consultar los contenidos de las secciones Nacional y Bogotá sin restricción alguna. Y en medio de esta pandemia, que estamos cubriendo de manera responsable, también puedes ver el especial sobre Coronavirus en el que trabaja toda la redacción de El Espectador minuto a minuto.
Considera adquirir nuestra suscripción digital y apóyanos para seguir apostándole al poder de la palabra.