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El altiplano cundiboyacense es una de las regiones del país donde más se practica el ciclismo, bien sea por hobbie, trabajo, deporte o necesidad. La bicicleta juega un papel clave en la cotidianidad y en la idiosincrasia de su gente, y su uso ha crecido exponencialmente, al punto de ser tierra de grandes del ciclismo profesional, como Egan Bernal, único latinoamericano campeón del Tour de Francia, quien empezó pedaleando en estas carreteras.
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Según la Encuesta de Movilidad Bogotá Región 2023, que se aplicó en la capital y 20 municipios (Soacha, Mosquera, Facatativá, Chía, Zipaquirá, Madrid, Funza, Cajicá, Sibaté, Cota, El Rosal, Sopó, Tocancipá, La Calera, Gachancipá, Tenjo, Subachoque, Bojacá, Tabio y Choachí) en la zona hay 291.162 bicicletas. Y, de acuerdo con la Gobernación, alrededor de 1′200.000 personas se movilizaban en bicicleta en 2023.
Por eso es cada vez más frecuente ver por las carreteras de Cundinamarca a deportistas de alto rendimiento, turistas, campesinos y personas del común haciendo del “caballito de acero” su principal medio de transporte. No obstante, este aumento ha traído grandes retos, en especial, en seguridad vial. A medida que aumentan los biciusuarios, también lo hacen los accidentes y las muertes.
Panorama de seguridad en las vías
La imagen de Julián Esteban Gómez, un niño ciclista de 13 años, le dio la vuelta al mundo cuando lloró de alegría tras la consagración de Egan Bernal en el Tour de Francia. Su ilusión era llegar a ser tan grande como su ídolo, pero su sueño se truncó en 2021, pues falleció en la vía Zipaquirá-Chía, cuando entrenaba junto a varios familiares y lo arrolló un tractocamión. A raíz del accidente, el Congreso aprobó la Ley 2251 de 2022, conocida como la Ley Julián Esteban, la cual, entre otras cosas, bajó el límite de velocidad a 90 km/h en las vías nacionales y departamentales, y a 50 km/h en las vías urbanas. Sin embargo, las tragedias en las vías continúan. Uno de los casos recientes ocurrió el domingo 2 de febrero, cuando Jackeline Gaitán murió mientras entrenaba, en compañía de varios ciclistas, en la vía Madrid-Mosquera. La mujer fue arrollada por un vehículo que, al parecer, excedió el límite de velocidad y huyó tras el accidente. Estos casos, que sucedieron con años de diferencia y todos los que se han registrado en los últimos años dan cuenta de que la seguridad de los ciclistas sigue siendo frágil, a pesar de avances importantes como la ley Julián Esteban.
El exceso de velocidad, la imprudencia de los conductores y de los mismos ciclistas generan condiciones de riesgo. De acuerdo con la Gobernación de Cundinamarca, durante 2024 fallecieron 75 ciclistas en las carreteras del departamento, 11 casos más que en 2023 (64 casos), lo que representó un aumento del 17,2 %. En las vías urbanas, el panorama fue igual: en lo corrido del año pasado fallecieron 35 ciclistas, ocho más que en 2023 (27 casos), lo que representó un incremento del 29,6 %. En total fallecieron 110 ciclistas en accidentes de tránsito.
Al analizar solo los 75 casos que se registraron en las carreteras, “el 28 % (21 casos) se registraron los sábados; seguido por los martes con el 17,3 % (13 casos) y el viernes con el 16 % (12 casos). El 81,3 % de las víctimas fueron hombres y el porcentaje restante (18,7 %) eran mujeres”, señala Luz Ángela Girón, directora de Política Sectorial de la Secretaría de Movilidad de Cundinamarca. En el departamento, la mayoría de ciclistas fallecidos tenían entre 30 y 40 años o entre 60 y 65 años.
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El transporte de carga, el actor más mortal para los ciclistas
Como sucedió con Julián Esteban, en la mayoría de los accidentes que derivan en la muerte de ciclistas hay un vehículo de carga involucrado. Se estima que al menos en el 29 % de estos siniestros se ve involucrado un camión, seguido por los usuarios de motocicleta, con un 20 %, y el transporte individual (vehículos particulares en general), con un 17 %.
Por otro lado, los municipios de Cundinamarca con el mayor incremento de ciclistas fallecidos fueron Fusagasugá (+6), Cota (+4) y Soacha, Tocancipá, Tocaima y El Rosal con dos fallecidos adicionales cada uno. En contraste, los municipios donde disminuyeron las muertes de ciclistas fueron Chía, Gachancipá y Sibaté, con -2 cada uno.
¿Cómo hacer más seguras las vías para los ciclistas?
La ley Julián Esteban, además de las labores operativas para pescar infractores, que excedan el límite de velocidad, irrespeten señales, conduzcan en estado de embriaguez, sin licencia o con un vehículo sin las condiciones mecánicas idóneas, entre otras de las infracciones más frecuentes, han dado buenos resultados y contribuido a mitigar parte del problema, pero, como vimos, las cifras continúan en aumento.
Para responder al reto de hacer de las vías de Cundinamarca un lugar seguro para la práctica del ciclismo (tanto para la práctica profesional como para la recreativa), la Secretaría de Movilidad de Cundinamarca trabaja en dos programas principales: Ruta Segura y Cundinamarca Segura.
Ruta Segura “es un programa de trabajo articulado que se realiza en conjunto con las concesiones viales de ingreso y salida del municipio, con el fin de promover comportamientos seguros en las vías a todos los actores viales y reducir la siniestralidad”, señala Girón. Por otro lado, Cundinamarca Segura es un programa de trabajo en articulación con las alcaldías municipales, personerías municipales, empresas de servicio de carga y público y empresas de diversas actividades económicas, con el fin de promover la seguridad vial en todos los actores y dejar un mensaje claro de la importancia de la vida en el comportamiento como actor vial.
Esta estrategia, en 2024, llegó a 1.354 y en lo que va de 2025 a 629 personas, que se mueven en bici en los municipios de Choachí, Sopó, Chía, Tabio, Tenjo, Mosquera, Cáqueza, Chocontá, Cota, El Rosal, Facatativá, Funza, Guayabetal, La Mesa, Lenguazaque, Madrid, Mosquera y Zipaquirá.
Entre tanto, a la par de las acciones desplegadas por los entes de gobierno, es importante resaltar que no es lo único que sirve para cambiar el panorama. El cambio cultural, para ciclistas y conductores es fundamental: respetar las señales de tránsito y los límites de velocidad; tener presentes los puntos ciegos de los vehículos (en especial los de carga); llevar implementos de seguridad y la indumentaria adecuada; revisar las condiciones del vehículo antes de salir de casa y sobreponer la seguridad del otro al afán con el que viven muchos el día a día, son detalles claves.
Sin estos componentes, que apuntan a hacer de las vías zonas más seguras para todos los actores viales, es claro que por más leyes que se expidan o más estrategias desplieguen las autoridades municipales o departamentales, poco tendrá efecto en el esfuerzo por mejorar la seguridad vial.
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