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El viernes, hacia las 11 a.m., las autoridades capturaron a Pilar Sánchez, la madre del menor de siete años golpeado y abandonado en un terreno baldío de la localidad de Engativá. Sánchez ya había sido localizada desde la tarde del jueves, cuando fue conducida a la Unidad de Respuesta Inmediata (URI) de la Fiscalía, en el barrio La Granja de la misma localidad. El interrogatorio con el que la mujer rindió su versión se extendió hasta la madrugada, y según los primeros indicios, fue ella la persona que reportó el caso a la Línea 123. Sin embargo, aún siendo la principal sospechosa del maltrato, fue dejada en libertad, pues se carecía de evidencias para dictar una orden de captura.
Muy cerca del mediodía, Pilar Sánchez fue trasladada de nuevo a la URI de Engativá, donde frente a las cámaras aseguró llorando que la salvaje golpiza a la que fue sometido su hijo había sido propinada por tres sujetos encapuchados el domingo en la noche, el día en el que comenzó toda esta historia.
Mientras tanto, en el hospital Santa Clara, el centro de salud al que llevaron al menor en la madrugada del lunes, el doctor José Rafael Domínguez emitía el último parte médico: el niño permanecía estable, pero se encontraba en estado de inconsciencia. A la vez, mostraba indicios de sufrir un daño cerebral irreversible que ocasionaría daños de tipo motor y sensorial.
El alcalde Samuel Moreno visitó al menor, de nombre Johnatan, y se comprometió, en nombre del Distrito, a solventar todos los gastos de hospitalización y rehabilitación que demandará la salud del pequeño.
De vuelta en la URI, la concejal Gilma Jiménez mostraba su molestia por el ingreso del Alcalde al hospital. “A mí no me dejaron entrar ayer”, decía. Luego mostró su inconformidad hacia el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF). La custodia del menor había sido entregada a la madre hace cerca de un mes, después de que estuvo en manos del Instituto como medida de protección, justamente por reiterados episodios de maltrato intrafamiliar.
“Otro hijo de Pilar Sánchez, que tiene 12 años, está a cargo del ICBF por la misma razón. Cuando hablé con ella le pregunté por él y la mujer dijo que no sabía la razón por la cual su hijo se había ido de la casa y nunca más había vuelto. ¿Cómo es posible que con todos estos antecedentes se decidiera devolver la custodia de este niño?”, se preguntaba la concejal Jiménez, quien pudo conversar con Sánchez dentro de las instalaciones de la URI. “Habrá que ver si esta mujer no está encubriendo a su pareja, al padrastro del menor”, concluyó.
La audiencia en la que se le imputarían cargos a Pilar Sánchez estaba presupuestada para las 4:00 p.m., justo después de otra en la que se acusó a un hombre llamado Uriel Urrego, de 46 años, de acceso carnal violento y tortura a tres hijastros suyos menores de edad. Allí Sánchez, madre de seis hijos, fue acusada de tentativa de homicidio y se inició el proceso judicial.