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¿Cuáles son las pautas de crianza de los niños entre 5 y 8 años que viven en las zonas rurales de los municipios a aledaños a la Sabana de Bogotá? y ¿cómo están estructuradas estas familias? Son las preguntas que responde un estudio que realizó la profesora Martha Rocío González, quién durante más de tres meses desarrolló un trabajo de campo en el que entrevistó a 620 padres de familia de nivel socioeconómico bajo de la región.
De acuerdo con un comunicado difundido por la Universidad, pese a que el común de la gente considera que el castigo físico en algunos casos es justificable, –con una palmadita no le va a pasar nada– o –a veces un pellizco es necesario–, la investigación revela que esta forma de corregir a los niños causa problemas emocionales y de conducta, desarrollo limitado de la capacidad cognitiva y diversos problemas psicosociales como aislamiento, baja autoestima, agresividad y depresión extrema.
Según González, los casos más recurrentes de castigo físico se dan en los menores y adolescentes que viven solo con el padre. “Este tipo de relaciones suelen ser mucho más rudas entre padre e hijo”, dijo.
Otros tipos de familias con niveles altos de agresividad son las conformadas solo por los parientes de un solo conyugue. Sus relaciones son agresivas con los niños y en pareja se vive un ambiente hostil. También hay niveles bajos de afectividad entre padres e hijos.
Las familias de madres solteras son las más responsables con sus hijos, los monitorean constantemente y son las que menos trato rudo tienen con los pequeños.
Pese a que el estudio demostró que aún prevalecen los diálogos tranquilos para corregir a los hijos, más del 70% de los padres de familia señaló que constantemente pierden la paciencia y gritan a los niños.
La investigadora también fue enfática en que Colombia aún está muy lejos de convertirse en la nación de América Latina con mayores índices de agresividad en contra de la población infantil.
“Según recientes investigaciones internacionales, las agresiones físicas contra los niños menores de 12 años son más frecuentes en México (65%), Venezuela (28%) y Brasil (19%). En nuestro país, y haciendo un análisis más general, esta manera de corregir a los menores no llega al 10%, sin embargo esta cifra es muy alta y preocupante”, afirmó.