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La vida de John Solano puede resumirse en dos actividades: la afición por el fútbol y la publicidad. En 2001 estuvo a punto de perder la vista por una degeneración que sufría en la córnea derecha. En ese entonces pensó que no podría volver a apreciar ninguna de las dos cosas que le interesaron; la EPS le negó el tratamiento médico porque consideró que era un “procedimiento estético”. No le quedó otro camino que demandar y esperar a que la Secretaría de Salud, a través del banco de tejidos, le asignara un turno para un trasplante.
El caso de John Solano fue mencionado durante el primer curso internacional en ingeniería de tejidos y medicina regenerativa, que se realizó esta semana en la Alcaldía de Bogotá. Su historia es una de las 426 de trasplantes de córnea que tiene registradas el banco público multitejidos, que funciona desde 2010.
¿Qué ha hecho el Distrito por la medicina regenerativa? Un primer paso ha sido la articulación con la Universidad Nacional, que participó en la organización del foro y que ha trabajado de la mano con el Hemocentro Distrital (Banco de Sangre, Tejidos y Células). Desde su creación en 2001 ha colectado 442.000 unidades de sangre y ha distribuido alrededor de 650.000 componentes sanguíneos. Cerca de 300 mil pacientes fueron beneficiados. Sin embargo, hubo una deuda con otros pacientes, que la Secretaría de Salud comenzó a saldar en 2010. Con la creación del banco público de multitejidos se empezaron a realizar trasplantes de córneas. Desde entonces, el banco ha distribuido 120.000 centímetros cuadrados de piel para cerca de 500 pacientes que han sido víctimas, en su mayoría, de quemaduras.
La tarea está lejos de terminar. En 2013 hubo 1.538 pacientes en las listas de espera por órganos y tejidos. La lista aumentó este año, ahora son 1.912 pacientes que esperan contar con la misma suerte de John Solano, quien obtuvo un trasplante a tiempo. De hecho, en la ciudad hay 737 personas que están esperando una córnea. Esto, pese a que Bogotá tiene el índice de donación más alto del país. De acuerdo con Bernardo Camacho, director del Hemocentro Distrital, “el promedio en Europa es de 40 unidades de sangre donadas por 1.000 habitantes. Bogotá tiene 30, cuando el índice en Colombia es de 15”.
Existen otros desafíos para el banco de tejidos. Rui Reis, presidente de la Sociedad Internacional de Ingeniería de Tejidos y Medicina Regenerativa, comentó durante su intervención en el curso que al delantero Radamel Falcao García le aplicaron una intervención de medicina regenerativa de ligamentos en Portugal. El secretario de Salud del Distrito, Mauricio Bustamante, confía en que la inversión para el Hemocentro Distrital se podrá ver reflejada en avances como el trasplante de ligamentos y cartílagos: “ El Hemocentro ha ido creciendo a tal punto que ya está trabajando con un banco de tejidos. Para curar a las víctimas de quemaduras ha sido clave la distribución de cerca de 120 mil centímetros cúbicos para trasplantes de piel. Estamos trabajando para que el Hemocentro se convierta en un instituto distrital de ciencia, biotecnología e innovación”.
El instituto en mención no fue una idea que surgió en el curso, sino que venía siendo considerada desde comienzo de año. Bernardo Camacho asegura que podría entrar en funcionamiento en 2015. “Luego de traer unidades móviles y un irradiador de sangre, vamos a iniciar una etapa de trabajo con válvulas cardiacas, vasos sanguíneos, sedimentos vasculares y pericardio”. En el primer trimestre de 2015, la Secretaría instalará la primera sala blanca para medicina regenerativa y terapia celular en el país: “Será un cuarto controlado, con temperaturas y equipamientos especiales. En la sala se va a trabajar en una línea celular para los problemas de artrosis y distintas patologías. La sala desempeñará, en un comienzo, un rol importante en investigación de terapia celular. El objetivo es que en un año y medio comencemos con proyectos para resolver enfermedades neurodegenerativas y diabetes tipo 1”.
Anualmente, el Distrito destina cerca de $2.000 millones para la investigación científica en el banco de tejidos. En 2013 asignó 6.227 millones para renovar equipamientos del Hemocentro. Frente a casos como el de John Solano, en el que la EPS obstaculizó el proceso de recuperación, el secretario de Salud dice que lo correcto sería “concebir la salud como un mecanismo de redistribución del crecimiento económico. Esto implica articular investigación, alta tecnología y políticas públicas inclusivas. Todas las personas tienen derecho de acceder a la medicina regenerativa”.
svalenzuela@elespectador.com
@santiagov72