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Germán Chávez, un ciclista profesional de 28 años, pedaleaba junto a su padre mientras entrenaban. Eran las 12:30 p.m. del domingo 4 de junio y ambos circulaban por una carretera, a cinco kilómetros del municipio de Chocontá (Cundinamarca), en la vía Tunja-Bogotá. El joven se preparaba para la Vuelta Colombia, que comenzará el viernes 16 de junio.
“Ese día los vimos pasar. Iban en un grupo, uniformado con camisetas amarillas, pero en la dirección contraria a nosotros. En todo caso, son rutas que habitualmente recorren los ciclistas de la zona”, relata Fabián Munar, ciclista y activista de la bicicleta de la capital del país.
Momentos después, en el kilómetro 64 del corredor, un camión, según versiones preliminares, invadió el carril en el que circulaban los ciclistas y arrolló a Chávez y a su padre, de 47 años. Según confirmaron las autoridades que atendieron la emergencia, el joven falleció casi de manera instantánea en el sitio. Su papá falleció horas después en un centro asistencial.
“Según la información preliminar que recibimos, el conductor pudo haber sufrido un microsueño. Por el momento, se avanza en la investigaciones para esclarecer estos lamentables hechos”, indicó Jorge Godoy, secretario de Movilidad de Cundinamarca.
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El mismo día y a menos de 50 kilómetros, un carro particular arrolló y arrastró varios metros a un deportista, que entrenaba con su equipo, en una caravana de 30 ciclistas, que circulaba por una carretera cerca al municipio de Sopó. El responsable se dio a la fuga, pero , terminó estrellándose contra una vivienda, metros más adelante. Al parecer, el conductor se hallaba en estado de embriaguez, lo cual investigan las autoridades. El ciclista, por fortuna, presentó heridas leves y está fuera de peligro.
Con estos hechos, registrados en menos de 24 horas y que dejan dos ciclistas muertos y otro herido, regresan las alarmas sobre el panorama de aumento de las muertes en carretera y el posible fracaso de las estrategias de seguridad para los ciclistas y otros actores viales.
Al ruedo en las carreteras
Con la reactivación de la actividad urbana y rural después del fin del confinamiento de la pandemia, en las vías del país ha perdurado una tendencia: el aumento de las muertes en siniestros viales. El 2022, según cifras de la Liga Contra la Violencia Vial, cerró como el año más mortal en términos de fatalidades en las vías del país, al registrarse 8.400 muertes, lo que implica la cifra más alta en la historia del país.
En el caso de los ciclistas, entre enero y abril 2023, fallecieron 22 ciclistas, lo que significa el doble (11) de lo registrado en el mismo periodo de año pasado. En total, en el caso de Cundinamarca, han fallecido más de 336 usuarios de bicicleta en los últimos cinco años, según la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV).
En ese sentido, para expertos y colectivos de ciclistas, las carreteras son lugares que ponen a prueba la implementación de las normativas del tránsito del país. Los corredores nacionales son el punto de encuentro de deportistas, conductores de motos, carros y transporte público, entre otros actores. Si a esto se le suman los trancones o las falencias en infraestructura, hacen de estas vías espacios difíciles de controlar, lo que pone en riesgo a los actores viales máas vulnerables.
“En el Código Nacional del Tránsito en ninguna parte dice que las bicicletas no pueden circular por las vías o carreteras. Lamentablemente, aún hay partes de los conductores que piensan que las vías son solo para los carros. De esta manera, se olvidan de aquellos actores viales en condición de vulnerabilidad en la vía”, manifestó Mary Bottagisio, directora y fundadora de la Liga Contra la Violencia Vial.
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De esta manera, los ciclistas, tanto para modos recreativos como para desplazamientos diarios, se disputan el espacio, aumentando los factores de riesgos. Entre ellos, el exceso de velocidad. En el caso de Cundinamarca, según cifras oficiales, el 46,9 % de los vehículos particulares superan los límites de velocidad al momento de desplazarse en el departamento.
Otro factor de riesgo es la hora en la que los ciclistas salen a entrenar o para ir a trabajar, que suele ser en horas de la mañana. En ese sentido, de acuerdo con datos de la ANSV, la mayoría de los accidentes de ciclistas se registran entre las 3 de la mañana y 12 del día.
“Hay un factor que se repite en lo que le ocurrió ayer a Germán y a su padre: son conductores en estado de embriaguez o fuera de condiciones para estar al volante. Esto se debe a que nosotros practicamos nuestro deporte en la hora en la que la gente sale de la rumba, por lo que encontramos vehículos a alta velocidad y conductores en estado de embriaguez”, dijo Fabián Munar fundador de la organización SUBAse a la Bici.
De acuerdo con el secretario de movilidad de Cundinamarca, Jorge Godoy, el aumento en las fatalidades en las vías del departamento se debe a factores relacionados con el incremento de la movilidad en el departamento, así como el incremento del parque automotor de motocicletas.“En temas de controles estamos haciendo los puntos azules seguros en las vías de mayor siniestralidad que son la vía a Facatativá, la ruta 40 y la vía que comunican a Tausa y Sutatusa, por donde circula transporte de carga”, indicó el secretario Godoy.
En ese sentido, las autoridades departamentales indican que persiste el reto para controlar las conductas de riesgo en las vías regionales, debido a la extensión de las vías, el gran número de viajeros y un limitado número de agentes y puntos de tránsito. Frente a esto, entre otras estrategias, fue implementar un plan piloto, para que agentes cívicos en motocicletas realicen rondas por las vías , para salvaguardar la vida de los otros actores viales.
Entre avances y tragedias
Ante este panorama, los colectivos de ciclistas han desarrollado estrategias para protegerse entre sí. Estas ya han empezado a hacer parte del paisaje de las carreteras, con grandes caravanas de ciclistas, que circulan en grupo para sentirse seguros y ganar confianza.
“Esto moleta mucho a los distintos actores sociales, porque no es fácil adelantar al grupo, hecho que requiere de una maniobra más calculada y a más baja velocidad. Y lo que también hemos visito recientemente es que se buscan rutas con menos tránsito”, Fabián Munar, activista de la bici, quien asegura el panorama ha mejorado, a pesar de estas tragedias.
En la capital, a través de la Mesa Distrital de Seguridad para Ciclistas, se establecieron seis Rutas Seguras (Autonorte, Calle 80, Calle 13, Avenida Boyacá, Vía Patios, El Verjón) en los que se acompaña a los ciclistas en las entradas y salidas de la ciudad. “Cerca de 25.000 ciclistas hacen uso de estos corredores en un sábado típico. De ahí la importancia de contar con las autoridades para su protección y cuidado. Esta estrategia ha permitido, en el primer trimestre de este año, una reducción del 64 % en el hurto de bicicletas, con respecto al mismo periodo de 2021”, reportó la secretaría de Movilidad de Bogotá.
Por su parte, según Mary Bottagisio, experta en movilidad, “el status quo en el país sigue siendo el motorizado.Las vías están hechas para ellos. Es ilógico que promuevan modos de transporte sostenible, cómo programas muy valiosos al Colegio en Bici, si los ciclistas no pueden utilizar de manera segura las vías”.
Por el momento, está por verse los avances en las investigaciones de las muertes de los dos ciclistas en el departamento. Lo cierto es que esta tragedia es una advertencia sobre el aumento de los riesgo de movilizarse por tierra en el país, y en otros modos más allá del vehículo particular.
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